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Conquistando a Irlanda a punta de tequeños y golfeados

Un chef y un veterinario se abren paso en la llamada Isla Esmeralda. Luis Manuel Jorquera y Saúl Rondón son primos y ahora socios de emprendimiento.

Todo comenzó en el 2013, cuando Luis Manuel decidió aprender inglés para buscar nuevos horizontes. Se inscribió en un curso en Irlanda, todo se veía color de rosa porque laComisión Nacional de Administración de DivisasCadivi facilitaba dólares preferenciales para este tipo de estudios y la academia ofrecía una “Host Family”, una familia irlandesa que alojaba al estudiante durante un mes, con comida incluida y habitación independiente. “Lo bueno de ese método es que obliga a pensar y hablar en inglés”.

Luis Manuel asumió el reto . Por primera vez salía de Venezuela y solo.

El primer mes fue una luna de miel. Cadivi respondió con los 4 mil euros prometidos. El calvario comenzó el segundo mes . Cadivi “cerró el grifo de divisas” a los estudiantes y a recomendar el regreso de los jóvenes venezolanos que se encontraban en la misma incertidumbre de Luis Manuel.

Pocos regresaron. Algunos hasta durmieron en iglesias y refugios. Luis Manuel consiguió el apoyo de una amiga de la infancia que vivía en Dublin y la recomendación de un amigo que dejaba un puesto en un restaurante de una cadena internacional de comida italiana. Ahí duró tres años hasta que decidió independizarse con un emprendimiento. “La calidad de vida en Dublin es buena, así que al tener trabajo se puede conseguir estabilidad fácilmente”.

A la conquista a punta de tequeños

Cuando Luis Manuel se disponía a retirarse del restaurante, hizo contacto con Saúl, quien se encontraba en Madrid sin trabajo ni perspectivas. Lo invitó a que fuera a Dublin y él lo recomendaría en el restaurante que dejaba.

Saúl asumió el reto, comenzó a lavar platos y a soportar la presión que se vive en la cocina de un restaurante. Sabía cuándo entraba pero tenía que esperar que se fuera el último cliente para salir de la cocina.

Ese “curso intensivo” duró ocho meses. Saúl cambió la locura de la cocina por una bicicleta y comenzó a trabajar para una compañía de reparto. Fue una nueva experiencia. Significó conocer mejor las calles y recovecos de Dublín e interactuar más con su gente. También tuvo más tiempo libre para estudiar inglés en un curso de ayuda a inmigrantes que ofrece el estado. Así podría revalidar su título de Médico Veterinario.

El trabajo como repartidor lo combinaba con el emprendimiento de Luis Manuel de vender tequeños y golfeados a los venezolanos en Irlanda. La vitrina de este emprendimiento es su espacio en Facebook Teque’s, donde ofrecen sus productos. Saúl precisa que “en Irlanda son muy respetuosos de las leyes y para la elaboración de alimentos es necesario cumplir con una serie de trámites. Todo eso lo cumplimos. Ya tenemos número de registro. En diciembre vendimos pan de jamón, hallacas y tequeños a venezolanos y en ferias. Nos fue bastante bien”.

Sobre los irlandeses, Saúl afirma que “son personas muy amables, tímidos y super educados… En una oportunidad almorcé en un restaurante, cuando fui a pagar no tenía la cartera y una persona que veía mi angustia pagó la cuenta. También me pasó que llevé un reparto y el destinatario se me quedó viendo y me dijo: seguro que trabajas mucho para lo que te pagan y me dio una buena propina… Si te ven perdido te preguntan si estas bien. No me puedo quejar” .

De repartidor a “interpreter”

Saúl suele comunicarse diariamente con su familia en Venezuela y España por WhatsApp. Leer esos mensajes -que suelen ser muy cortos- se pensaría que vienen de un personaje sospechoso: “En estos momentos estoy en una patrulla en una persecución”. “Hoy huele a clínica”. “Tengo tres horas sin hacer nada esperando un parto”.

Y es que su aprendizaje de inglés y su dominio de portugués brasileño le sirvió para trabajar como intérprete. Por eso lo llaman de la “garda” (policía) cuando hay algún detenido latinoaméricano. “Aunque la persona hable inglés a la perfección, la ley establece que debe haber un intérprete para garantizar la buena comunicación oral”.

También lo llaman de hospitales. “Por ser médico veterinario conozco los términos y me resulta fácil explicarle a los pacientes”.
Aunque su trabajo como intérprete le consumo bastante tiempo “y sueño” a Saúl, sigue colaborando con Luis Manuel en el emprendimiento que ha crecido.

En los primeros meses de 2019 fueron contactados por restaurantes para solicitar sus productos. Entre ello está
Arepas grill que pidió 300 tequeños semanales en promedio. BuJo.Burger – que quiere 1000 tequeños de queso con Chipotle semanales en promedio. Y pronto comprará de chocolate aunque no han precisado cantidad. Finalmente tenemos Doughboys que está comprando 10 mini golfeados a la semana aunque está en periodo de prueba del producto.

Luis Manuel coincide con Saúl en su apreciación. Sobre si piensan regresar a Venezuela, meditan un rato “… por ahora estamos aprendiendo a ser ciudadanos del mundo”.

Fuente https://informe21.com/gastronomia/conquistando-a-irlanda-a-punta-de-tequenos-y-golfeados

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