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El asilado venezolano que salió del refugio fotografiando a masajistas, bailarinas y trabajadoras sexuales en Madrid

El fotógrafo venezolano Jack Bocaranda salió del refugio en Madrid tras descubrir negocios que pasaban inadvertidos en España.

Llegó a España sin dinero ni trabajo para solicitar asilo político. Terminó en un refugio para personas sin techo. Salió a la calle a buscar trabajo de todo tipo para ahorrar y traer a su familia. En la última semana logró conseguir trabajo fijo y casa, el logro al que aspiran más de 1.000 venezolanos tutelados por el gobierno español y que deben abandonar los refugios en breve.

Llegó a Madrid hace año y medio con dinero para pocos días, sin conocidos ni contactos. Y la necesidad y las ganas por traer rápidamente a su esposa y sus tres hijos fueron el motor que lo impulsaron a buscar trabajo de cualquier cosa.

Fotógrafo de profesión, Jack Bocaranda salió a la calle a buscar trabajo o dinero hasta debajo de las piedras. Repartió flyers en los locales del centro de Madrid y pedía a sus amigos que acudieran allí a tomar algo, porque cobraba comisiones en función de la clientela que captase. Entraba en cualquier tienda ofreciendo sus servicios y hacía fotos a los food trucks asentados en las afueras de los estadios de fútbol. Les regalaba una tarjeta y se presentaba como fotógrafo.

Cuando caminaba por las calles en busca de oportunidades, se fijó en un pequeño detalle que forma parte del paisaje urbano de Madrid: los parabrisas de los automóviles estacionados en la calle estaban llenos de tarjetas con fotos de mujeres (muchas de ellas asiáticas) ofreciendo masajes y servicios sexuales.

Bocaranda comenzó a recoger las tarjetas y llamó una a una. “Soy fotógrafo y creo que puedo hacerte unas fotos mucho mejores”. Entonces, las llevaba a un almacén de una tienda esotérica donde comenzaba a trabajar a destajo. Allí, entre cajas de velones y santos, movía productos y hacía espacio para improvisar con telas un fondo a modo de estudio fotográfico para captar de la mejor forma y luz posible a las mujeres con poca ropa y poses insinuantes.

De esa forma, descubrió un negocio que había pasado inadvertido. El creciente negocio de masajistas, bailarinas y trabajadoras sexuales también podía ser explotado con fotografías y edición de imagen profesional. El buen trabajo fotográfico es clave en este tipo de negocios. Y Bocaranda obtenía sus primeros ingresos con tarjetas de presentación y fotografías para páginas web y perfiles para redes sociales con estas trabajadoras.

Así comenzó a generar ingresos: en las discotecas del centro de la ciudad y entre las mujeres que ofrecen masajes y sexo y que necesitaban retoques fotográficos.

Pocos meses después de su llegada, el fotógrafo también visitaba las tiendas esotéricas del centro de Madrid. Es otro negocio que conoce en profundidad. Se presentaba en los locales de venta de amuletos, velas y cartas del tarot para ofrecer sus servicios como fotógrafo, publicista y organizador de eventos, tres campos en los que se había desarrollado en Venezuela. Por su condición de babalawo(sacerdote de la santería cubana) tenía posibilidades para abrirse puertas en este tipo de establecimientos.

Fuente https://alnavio.com/noticia/19395/actualidad/el-asilado-venezolano-que-salio-del-refugio-fotografiando-a-masajistas-bailarinas-y-trabajadoras-sexuales-en-madrid.html

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