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Javier Hala Madrid: Los chavistas bloquean mis videos humorísticos, pero igual los ven en Miraflores


Javier Romero graba un video desde su estudio en el Doral para publicarlo en sus redes sociales. Matias J. Ocner

Loco y payaso son adjetivos que no ofenden a Javier David Romero, un joven comediante venezolano que no tiene miedo de burlarse de Nicolás Maduro en sus videos de humor en las redes.

POR Sarah Moreno

Es muy refrescante oír hablar a Javier Hala Madrid sobre la situación política de su país. No deja lugar a dudas, al gobierno de Maduro lo llama “dictadura” y a los que ejercen el poder en Venezuela, “delincuentes”.

Este joven de 27 años puede más que un ejército. Con sus videos humorísticos, que se hacen virales, pone al madurismo contra la pared y a los venezolanos a reír en medio de tanta tragedia.

“Para nadie es un secreto que, como muchos de nosotros, yo no puedo pisar Venezuela porque voy directo al Helicoide [la cárcel del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). Solo me bajo del avión y me ponen los ganchos [las esposas]. He recibido múltiples amenazas allá”, dice el humorista en entrevista con el Nuevo Herald.

Hace unos años, Javier David Romero –ese es su nombre verdadero– era otro venezolano más en Miami, que tomaba lecciones elementales de inglés para aprender a pedir una hamburguesa en McDonald’s.

Desde su casa en Doral, Hala Madrid comenzó a hacer los videos que lo convirtieron en un favorito de las redes sociales. Hoy, este graduado en administración empresarial cuenta con 3.2 millones de seguidores en Instagram, 2 millones en Facebook y más de 389,000 subcriptores en su canal de YouTube.

El primer video que se “viralizó” fue una burla a Nicolás Maduro con motivo de un discurso en el que confundía a los Gremlins con El Grinch.

“No me lo esperaba. Cuando ves que el video empieza a rodar por WhatsApp, que la gente lo comparte, ahí triunfaste”, dijo Hala Madrid, que considera que tiene un humor muy sarcástico, “o como diríamos en mi tierra, Maracaibo, muy ácido”.

La mayor parte de su humor es político, afirma. “Me gusta transmitir un mensaje serio pero a la vez tirarle comedia, y hablar de la política en Venezuela, que es un desastre”.

El humorista se mantiene informado sobre los hechos más recientes sobre la crisis en su país, pero también la experimentó de primera mano.

“Viví en Venezuela 21 años y sufrí muchas injusticias por parte de la dictadura”, recuerda, ejemplificando que “las gestiones que debían hacerse fácilmente, eran un sufrimiento para cada uno de los ciudadanos”.

Como todo humor político, el suyo también molesta al poder y como consecuencia enfrenta la censura. “Cada vez que hago un video contra esos delincuentes, yo sé que les llega a Miraflores”, dice Hala Madrid, que tiene noticias de que a los familiares de los miembros del gobierno se les prohíbe ver sus videos o seguirlo en las redes.

“Me tienen bloqueado”, señala, reconociendo que, aun así, tiene un buen porcentaje de chavistas que ven sus videos y otros que se hacen llamar así pero que en realidad son “oportunistas”.

Aunque algunos le reclaman que hace “resistencia por internet”, opinando desde Miami con “una Coca-Cola y una hamburguesa grasosa en la mano”, la mayoría de los venezolanos le agradece el respiro de alegría que les trae para resistir la miseria cotidiana en Venezuela.

“Javier, hoy tuve un día desastroso desde las 6 de la mañana que agarré el metro. Me robaron; en el supermercado no había nada, luego reviso mi cuenta bancaria y no tengo dinero, pero llegó en la noche y veo tus videos y me haces sonreír por cinco minutos con lo que posteas, me alegraste el día”, dice uno de los comentarios.

Javier Hala Madrid
Javier Romero revisa sus redes sociales desde su apartamento en el Doral.

“Mi lema es hacer reír para no llorar porque el día a día en Venezuela es un infierno”, comenta Hala Madrid, convencido de que “la mayoría de los venezolanos que están en Venezuela apoyan a los que estamos levantando nuestra voz por las redes sociales”.

A su vez el humorista reconoce que las críticas al estilo de “tú estas en Estados Unidos, allá es muy fácil protestar”, no siempre provienen de los chavistas.

“El resentimiento de Hugo Chávez llegó a todos los sectores, y muchos de esos que me critican son opositores que están llenos de resentimiento. Quizás uno puede decir: ‘Ellos están sufriendo allá’, pero no me critiques a mí, yo no tengo culpa de lo que hicieron esos delincuentes”, dice sin rodeos sobre los manejos de los chavistas.

Colas en Venezuela
Colas en Venezuela William Barrientos / CORTESÍA

Como muchos venezolanos, Hala Madrid cifra sus esperanzas en lo que representa para el país el presidente interino Juan Guaidó, con quien se identifica mucho porque es “joven como yo”.

“Me llena de orgullo que un muchacho casi como yo sea el presidente de Venezuela, porque lo está haciendo muy bien y está muy preparado”, opina del líder político de 35 años.

Hala Madrid no teme quedarse sin artillería una vez que se produzca el cambio de gobierno en Venezuela porque su humor no toca solo ese tema. También hace bromas sobre las tribulaciones de la gente en el gimnasio o las situaciones que interesan a las mujeres, quienes curiosamente constituyen la mayoría de sus seguidores.

Las estadísticas indican que sus seguidores en las redes sociales tienen entre 20 y 30 años, aun así el humorista asegura que lo sigue todo tipo de público.

“El video mío que batió récord no tiene nada que ver con política. Fue un segmento diferenciando entre los niños de antes y los de ahora, lo que hacían, lo que les divertía”, apunta sobre el video que fue visto por 35 millones de personas.

A juzgar por su creativad, el futuro de sus videos en las redes está garantizado. Hala Madrid no necesita mucho para inspirarse, se transforma poniéndose un trapo en la cabeza y comienza a producir bromas. La cámara lo quiere y por eso no le disgusta que lo llamen payaso o loco. Al contrario, así se define, y también como venezolano.

“Me encanta que me digan venezolano. Estoy orgulloso de mis raíces venezolanas”, concluye el joven que soñaba con llegar a millones y hoy no solo ha conseguido abrir una brecha en la censura sino que lo hace con un antiguo método terapéutico contra el que no pueden los dictadores, la risa bien ganada.

Fuente:
https://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/venezuela-es/article225557080.html

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