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Antonio Delli: “Un país sin cultura puede desaparecer”

El actor se formó en el Taller Nacional de Teatro de la Fundación Rajatabla y en el Grupo de Teatro UCAB

Carolyn Manrique / El Universal

El nombre de Antonio Delli no baja en ningún momento de las carteleras teatrales venezolanas, los espacios culturales no se cansan de recibirlo al igual que se ha vuelto costumbre ver su cara en películas y telenovelas.

Hoy, la última función de la obra Los vecinos de arriba, a las 6:00 pm en Trasnocho, no será una despedida de este centro cultural. Tan solo, Delli se mudará de sala y aterrizará en Doble o nada que estrena el viernes en Espacio Plural, a las 7:30 pm, con funciones sábados y domingos, a las 7:00 pm.
Delli se ha caracterizado por trabajar de la mano de directores de todas las edades y con currículos gruesos y finos. Ha indagado en la comedia, el drama y los clásicos, todos con la misma entrega.
En esta oportunidad trabaja junto a la actriz argentina Natalia Morlacci, bajo la dirección de Javier Vidal, quien cumple 45 años de carrera artística con en el estreno de esta pieza escrita por la periodista y dramaturga mexicana Sabrina Berman.
-¿Qué lo atrajo a la pieza Doble o nada?
-Esta fue una propuesta hecha por la productora Alejandra Nali y lo que me atrajo a trabajar en ella, a parte de volver a compartir con Vidal, fue que es una obra fascinante y moderna, que presenta como el mundo parece estar diseñado por hombres. En la pieza mi personaje debe elegir entre un hombre y una mujer para ceder su cargo. El tema me pareció interesantísimo por vivir en un momento en que la mujer está luchando por sus derechos. La pieza tiene de todo, lloramos y reímos, como la vida misma.
Sin haber nacido en un entorno relacionado con la actuación, siempre le atrajo la idea de ligarse a ella, fiel lector de las páginas de cultura de los periódicos nacionales, pasó por varias audiciones hasta llegar al Taller Nacional de Teatro de la Fundación Rajatabla, aunque su primer contacto con las tablas fue en el grupo de la Universidad Católica Andrés Bello, donde se presentó como Pueblo y Guardia en Diálogos de Carmelitas, dirigida por Virginia Aponte.
 -¿Cómo organiza su tiempo para poder cumplir con todos los proyectos de los que forma parte? 
-Primero que nada soy muy agradecido. A veces pasa que estreno una obra y también se estrena una película que grabé hace tiempo. En enero y febrero trato siempre de no tener nada qué hacer, para descansar y reposar mi mente. El arte es organizarse, y darme el tiempo de trabajar con proyectos diferentes para que no todos los personajes se vean igual. Trabajar el imaginario, estudio en la mañana y priorizo mis horas.
-¿Ha tenido que decir “no” a algunos proyectos?
-Hay que aprender a decir no, que es algo que me ha costado pero con el tiempo uno aprende a decirlo de buena manera.
 -¿Se siente más cómodo en algún género en particular?
-Todos me gustan y pienso que un actor debe probarse en todo. La comedia es muy difícil porque tiene un tiempo puntual, si la respuesta o la reacción llega dos segundos después, el chiste ya no es igual. Yo soy gran admirador de Jack Lemmon porque él podía hacer llorar y hacer reír, para mí es el mejor actor de drama y comedia que ha existido y siempre ha sido una gran influencia. Lo histórico también me gusta mucho, hacer una obra hoy en día de cinco actos es un regalo para los espectadores y para los que la hacemos, como fue el caso de Medida por media, que se presentó en la Asociación Cultural Humboldt.
 -¿Cómo llegó al doblaje? 
-Empecé un curso de locución con un primo que quería ser comentarista de fútbol, obtuve el título y lo guardé porque pensé que nunca lo utilizaría. Un día fue a una obra el coordinador de una empresa de doblaje, se me acercó y me propuso hacer una prueba y quedé. De ahí empecé hacer locuciones y ya llevo años siendo la voz oficial de diversos canales: Discovery Kids, HBO Plus y History Channel. Todo es una cadena, a partir de la actuación se han abierto otras puertas.
 -¿Por qué sigue en Venezuela? 
-Yo sé que a veces el “achicopalamiento” es grande, pero hacer cultura es lo que más necesita nuestro país. Yo me siento privilegiado, a mí como a muchos me ha provocado salir corriendo, pero sigo aquí, abierto a proyectos de afuera. Y aunque el país es un golpe tras golpe, hay que seguir trabajando porque un país sin cultura puede desaparecer, entendiendo la cultura con todo lo que abarca. Además, me aprovecho de la circunstancia de que el teatro que es un nicho en el que aún se puede elegir qué hacer.
-¿Extraña trabajar en televisión? 
-La televisión permite un reconocimiento grandísimo porque llega a una montaña, a una casita, a una mansión y a un restaurante… Se extraña y es triste que los canales tengan sus departamentos de dramáticos cerrados, que solo una productora esté haciendo telenovelas. Recientemente hice una producción juvenil independiente, idea de un maracucho, con talento joven de Maracaibo, y allí compartí con Dora Mazzone, Hilda Abrahamz y Tania Sarabia, se estrenará pronto por Venevisión. Es triste ver el éxodo de mis compañeros. Y el espectador venezolano también extraña lo suyo, porque no es lo mismo ver trabajos colombianos o mexicanos. Es muy lindo cuando se te acercan y te preguntan: “¿Cuándo volverás hacer una novela?”. Soy optimista y sé que lo vamos a volver hacer.
-Usted trabaja con directores noveles, ¿qué espera de ellos? 
-Tenemos una nueva generación con un manejo de información que yo no tuve. Siempre me ha gustado trabajar con directores jóvenes pero también con muy experimentados, porque uno aprende muchísimo de ambos. Un actor es una esponja que siempre absorbe lo que puede de con quien trabaja.
 -¿Podría vivir sin actuar? 
 -Yo creo que no, podría estar un tiempo haciendo otras cosas, pero siempre estaría buscando la forma de cómo actuar en algún lugar. Y cuando hago películas o novelas, trato de buscar los permisos y no molestar mucho hasta los ensayos generales, porque no puedo dejar de hacer teatro. Actuar es un alimento para mi vida.

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