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Refugiados venezolanos y vascos retornados, “una diáspora a la inversa”

Desde 2016 el número de personas llegadas de Venezuela que se han establecido en Euskadi se ha duplicado

Beatriz Sotillo

Dos centenares de personas que han vivido y trabajado en Venezuela, más de la mitad de ellas nacidas en Euskadi y de vuelta tras jubilarse, están atravesando una situación dramática a la que no se ve una fácil solución. Estas 200 personas -que podrían ser más porque no hay datos oficiales- llevan casi dos años y medio sin recibir la pensión a la que tienen derecho porque el gobierno de Nicolás Maduro decidió dejar de abonar estas prestaciones y hace oídos sordos a las reclamaciones de un colectivo que en el Estado español llega a las 9.000 personas.

Junto a estos pensionados venezolanos obligados a vivir de la solidaridad de familiares y amigos y a pedir ayudas sociales hay otro grupo creciente de personas que también han venido desde Venezuela huyendo de la crisis económica, social y política de aquel país. Son los nuevos inmigrantes o refugiados, porque en muchos casos están pidiendo asilo;personas de entre 30 y 50 años, con diversos perfiles profesionales, que forzados por la falta de expectativas, la represión política y la falta de derechos invierten los flujos migratorios que hace años llevaron hasta Venezuela a muchos vascos. Debido a esta “diáspora a la inversa” el colectivo de venezolanos en Euskadi, muchos de ellos con progenitores vascos, se ha duplicado desde 2016, mientras que se estima que en el resto del Estado español la inmigración procedente de Venezuela se ha triplicado.

“El Estado español registra desde hace tres años una inmigración creciente de venezolanos y Euskal Herria también ha visto crecer las llegadas desde Venezuela. Muchos son jóvenes, porque ha habido un éxodo de jóvenes muy importante. Se calcula que más de tres millones de personas han salido de Venezuela en los últimos 20 años y probablemente la mitad de esa cifra lo ha hecho en los últimos cinco años. Junto a esas personas jóvenes también está llegando gente de 50 o 60 años que se han tenido que ir porque en Venezuela no ha medicinas, apenas hay comida y para conseguirla tienes que pagar precios exorbitantes porque hay hiperinflación. Este año se estima que la inflación en Venezuela está en el 13.000% . Las personas de más de 50 años que han venido no consiguen trabajo porque aquí no se contrata a casi nadie de más de 50, y menos aún si vienes de fuera. Estas personas viven un drama. Mucha de la gente joven que está saliendo de Venezuela en los últimos meses lo hace en autobús ya que ni siquiera pueden comprar un pasaje de avión. Están yendo a Colombia y de allí van bajando hacia Chile, Argentina y Perú. Los jóvenes están logrando contratos para algún tipo de trabajo, pero los de más edad están pasando un mal trago”, explica Iñaki Gainzarain, un vasco-venezolano retornado que desde una asociación está buscando soluciones para los que han dejado de recibir su pensión.

EL DOBLE DE PERSONASEgleé Torres, presidenta de la Asociación de Venezolanos en Navarra, confirma el fuerte incremento registrado en la llegada a Euskadi de personas que huyen como pueden de Venezuela y apunta que en el último año ha habido un aumento del 34% en las solicitudes de asilo. Egleé cuenta que en Cáritas de Iruñea, “que es el organismo que hace la introducción para quienes solicitan asilo, les citan para darles información en grupos de 30 personas y en cada grupo de 30, 24 son venezolanos”. “Ahora mismo -añade- los venezolanos somos los segundos en solicitudes de asilo en España, por detrás de Ucrania y por delante de los sirios”.

La presidenta de la asociación navarra, que es muy activa en la búsqueda de soluciones y oportunidades para los refugiados y el envío de ayuda -fundamentalmente medicamentos y material sanitario- para los que siguen en Venezuela, explica que la importante llegada de venezolanos a las comunidades autónomas vasca y navarra se debe a que “muchos están retornando”. “Son personas -dice- que se fueron hace años, o cuyos padres y abuelos emigraron, vivieron en Venezuela y están retornando. Hay muchas personas con raíces vascas, otros han venido porque en alguna ocasión conocieron o les han hablado de que aquí hay calidad de vida… sí, entre los venezolanos que ahora están en Euskadi hay retorno, hay herencia, hay relación previa con esta tierra. Además, la gente que ya estamos aquí y tenemos familiares en Venezuela, estamos haciendo lo imposible por traerles, y también hay muchas personas tratando de ayudar al primo, al amigo… que hacen lo que pueden para se salven”.

Las asociaciones que agrupan a esta nueva diáspora proponen soluciones individualizadas y acceso a los programas de ayudas sociales tanto para los refugiados y los inmigrantes, como para los pensionados, porque entre ellos hay situaciones diversas, pero cada vez se dan más casos de personas que llegan, como dice Egleé Torres, “con una maleta, una carga emocional importante y un desarraigo muy sentido”. “Aquí hay gente que trabajaba en los organismos de seguridad del Estado y se negaron a cumplir órdenes del Gobierno, hay personas que han sido víctimas de secuestros y han huido como han podido, hay gente que ha venido porque ha sufrido persecución o amenazas, gente que ha perdido el trabajo porque no son chavistas, que pudieron vender sus cosas reunir un dinero y venirse pero con la situación económica que se vive allí viene mucha gente que se ha quedado sin nada por el camino”, explica. Según Egleé Torres, la migración venezolana actual es “muy vulnerable” y “se parece a la que viene en patera desde África o a los cubanos que iban a Miami”.

LOS MAYORES Muchos de los pensionados y jubilados venezolanos que desde hace más de dos años no reciben su pensión han creado asociaciones en varias comunidades autónomas, empezando por aquellas en las que reside un mayor número de ellos: Galicia, Asturias, Madrid, Comunidad Valenciana, Aragón y Catalunya. En Euskadi se ha creado AsoPenJubBilbao, que agrupa los afectados que residen en la CAV, Nafarroa, Cantabria y La Rioja. El objetivo común de todas estas organizaciones, que se han unido en una federación, es buscar soluciones y ayudas para miles de personas que “tras trabajar toda su vida en Venezuela ahora se encuentran en la indigencia”.

Iñaki Gainzarain puntualiza que prácticamente dos tercios de esos 9.000 pensionados han nacido en el Estado español, muchos en Euskadi, pero sus ingresos económicos dependen del Instituto Venezolano de Seguros Sociales, que a finales de 2015 dejó de abonarles las prestaciones. Según Gainzarain, la razón última de este impago de pensiones a quienes residen fuera de Venezuela está en la situación de quiebra del estado bolivariano. “El sistema que se utilizaba para pagar las pensiones estaba basado en el tipo de cambio de la Divisa Protegida que era el que manejaba el estado para sus operaciones hasta hace unos meses y que era de 10 bolívares por dólar. La pensión por vejez en Venezuela se sitúa un poquito por debajo del sueldo mínimo venezolano, de forma que cambiada a la tasa de 10 bolívares por dólar, hasta hace cuatro o cinco años los pensionados que vivían aquí estaban cobrando poco menos de 400 euros mensuales regularmente. Pero el gobierno fue entrando en un proceso de inflación y fue ajustando el sueldo mínimo, ahora hay una situación de hiperinflación, y llegó un momento en que Venezuela pagó hasta 1.200 dólares en un mes por una pensión, porque como pagaban a razón de 10 bolívares el dólar y el sueldo mínimo eran 12.000 o 13.000 bolívares… eso era inviable mantenerlo. El sueldo mínimo ahorita es un millón de bolívares, así que tendrían que pagar como pensión 100.000 dólares”.

En enero de este año se suprimió la Divisa Protegida y la situación para los pensionados fuera de Venezuela también sería dramática si llegaran a cobrar sus pensiones con el cambio actual. “Si ahora el Gobierno de Maduro depositara la pensión de un venezolano que vive fuera -indica Iñaki Gainzarain- como se la deposita a los que viven allá, abonaría una cifra que no llega a los 600.000 bolívares y si cambias esa cantidad en el mercado paralelo, donde el euro está a 300.000 bolívares, te darían dos euros. Una cosa que es absurda, porque ni siquiera podrías transferir esa cantidad para poder cobrarla aquí”.

Fuente https://www.deia.eus/2018/04/15/sociedad/euskadi/refugiados-venezolanos-y-vascos-retornados-una-diaspora-a-la-inversa

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