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La enfermera ‘fugitiva’ de Hugo Chávez se esconde por aquí

Martín Mucha

Y con ella su marido, que llegó a ser el jefe de guardaespaldas del difunto presidente

Esta semana fueron noticia no por aparecer en los ‘Panamá Papers’ con miles de millones sacados de Venezuela. El fiscal general de Maduro llegó a presumir de que los ‘saqueadores’ habían sido detenidos en España

No era verdad. A Claudia y Adrián se les vincula también con la filtración de los papeles de la supuesta financiación bolivariana de Podemos

Claudia Patricia Díaz Guillén se acercó a Hugo Chávez como las sanguijuelas a la piel caliente. Chávez estaba débil. Política y anímicamente. Crecían los rumores de un golpe de Estado. Y veía enemigos en todas partes. Necesitaba nuevas gentes en quien confiar. Y ella soltó, parafraseando una canción cubana, las palabras precisas, la sonrisa perfecta. «Oiga, comandante. La victoria está cerca», le dijo. Y así se ganó su confianza. Ella, que había sido sólo instrumentista en el Hospital Militar, enfermera en un hotel… pasó al año siguiente de esta frase a ocupar un puesto único. Dos, en realidad. Fue nombrada la número dos de la Oficina Nacional del Tesoro de Venezuela. Y enfermera personal del presidente. No dudó en aceptar ni uno, ni otro cargo. El primero implicaba un puesto tan importante como estar entre los que tomaban decisiones en la «unidad especializada en la coordinación y planificación financiera del Sector Público Nacional, encargada de captar y custodiar los fondos valores pertenecientes a la República, hacer los pagos autorizados por el presupuesto». Miles de millones de dólares del petróleo. Era 2003. El inicio del último gran expolio del que fuera el país más rico de Sudamérica.

Claudia Patricia con su esposo, el capitán Adrián Velásquez Figueroa, alias Guarapiche, jefe de la seguridad de Chávez, son claves para explicar cómo un país así de poderoso económicamente ha terminado mendigando comida, con un éxodo de más de un millón de personas… Ambos están siendo buscados en España. Aquí se refugian huyendo de la Justicia de su país. Esta es su historia: Miles de millones saqueados, casas de lujo, coches deportivos, #PanamaPapers, intercambio de información del régimen por impunidad: incluyendo negociar papeles sobre una -supuesta- financiación ilegal de Podemos, su cacería policial en el País Vasco…

Carlos Tablante, autor del libro El gran saqueo, acusa a los dos de tener, como mínimo, 2.000 millones de dólares en paraísos fiscales. Un milagro económico considerando que, por ejemplo, Velásquez Figueroa cobraba 170 dólares al mes. Y su mujer no mucho más. ¿Cómo pasó? Patricia se convirtió en la mano derecha de un Chávez ciclotímico e hipocondríaco. Acudía a Claudia hasta para que le echara colirio en los ojos. Lo hizo en el propio Kremlin, a donde la llevó. Después, en 2011, coincidiendo con el diagnóstico de cáncer de Chávez, la ascendió a presidir la Oficina Nacional del Tesoro y el Fondo de Desarrollo. La que fuera una humilde enfermera tenía en sus manos buena parte del dinero de los venezolanos. El pago por los servicios prestados a un casi desahuciado Hugo Chávez. El precio por su silencio.

¿Cómo lo hicieron? Lo explica la periodista venezolana Tamoa Calzadilla, hoy en EEUU, una de las que mejor ha investigado la corrupción del régimen chavista: «Durante su gestión como tesorera, Díaz Guillén custodió los valores e inversiones de la República Bolivariana de Venezuela. También manejó los excedentes petroleros y las divisas de la banca pública, en medio de un estricto control cambiario, vigente desde 2003. Esa restricción permitió que algunas personas cercanas al gobierno chavista se beneficiaran con un sistema que les daba acceso a dólares preferenciales, que luego cambiaban en el mercado negro, fuera del país». Son las piezas claves del ascenso de los bolichicos y los boliburgueses. Sí, esos que hoy están comprando pisos y empresas en España con el dinero manchado del hambre de los venezolanos.

Claudia Patricia tenía información de primera mano de la inminente muerte de Chávez. La pareja, desde el año de su nombramiento, comenzó a crear, a nombre del capitán Velásquez, empresas pantalla en Panamá. Un movimiento de Guarapiche delata lo cerca que estaba el fallecimiento de Chávez. El 21 de enero de 2013, el marido de Claudia acude a una notaria del país centroamericano para firmar su puesto de presidente de la Sociedad Crasqui Holding. Chávez fallece oficialmente el 5 de marzo. Nicolás Maduro le releva en el cargo el 19 de abril de 2013. Nuevo presidente, nuevas reglas, nuevos aliados. Pero ellos ya habían preparado la escapada.

Un día antes de que Maduro asumiera el poder, Velásquez Figueroa funda una empresa llamada Bleckner Associates Limited en Seycheles, ese paraíso fiscal y terrenal, que buscaba fuera su salvación. Para su constitución utiliza al buffet panameno Mossack Fonseca. Las propias comunicaciones internas del despacho demostraron que había un conflicto de intereses, una gran sospecha del origen de su fortuna: «La información encontrada muestra que es ex jefe de Seguridad del Palacio de Miraflores, en la presidencia [de Hugo Chávez]… Entre las investigaciones encontré que él es responsable de la seguridad del hijo del ex presidente Chávez. Y aunque no es un dato oficial la noticia dice: “también dedicado a los negocios ilegales con comida y minerales”». El email era de agosto de 2013. El destino de la enfermera y el segurata era una mansión con vista al mar en República Dominicana. Todos sus secretos volaron por los aires el 3 de abril de 2016. Estalló el escándalo #PanamaPapers cuyo epicentro era Mossack Fonseca, fundada por el hijo de un nazi. El propio Nicolás Maduro levantó la veda contra los antiguos cómplices de Chávez.

A finales de abril, quisieron negociar, a cambio de la nacionalidad española, documentos que ellos decían probarían la financiación ilegal de Podemos con fondos venezolanos. Nada resultó consistente para sus interlocutores de la Policía. Les consideraron testigos de poca credibilidad.

Se activó una orden internacional que les obligó a huir. Acorralados, aprovecharon los contactos que tenían para conseguir que, en diciembre, una juez anule la petición a Interpol de perseguirlos a nivel mundial. Les duró poco. El fiscal de Venezuela Tarek William Saab les ha puesto en la mira. Caza mayor.

Son para él, la punta de lanza para explicar el expolio de 25.000 millones de dólares. Saab se adelantó y anunció que el lunes 9 de abril de 2018 habían sido capturados en España. Se ha filtrado que su escondite estaba en el País Vasco, una de las comunidades autónomas donde menos venezolanos residen. Cobardes, buscaban evitar que les señalaran por la calle. Las autoridades españolas confirman a Crónica que sí los están buscando pero que aún no han sido capturados… En el registro de sus casas en Caracas encontraron incluso cajas de diamantes. Ese es el nivel del saqueo de estas sanguijuelas, unas que negociaban hasta con la comida que su país no tiene.

http://www.elmundo.es/cronica/2018/04/18/5ad247a746163fc5058b4648.html

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