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Boris Izaguirre: «He conocido muchos fracasos»

Rosa Martínez

«No sé escribir, y lo cierto es que lo he intentado. He intentado hacer ensayo, teatro y, durante un buen tiempo, me gané la vida escribiendo para televisión, pero en realidad, lo que yo sé hacer es ficción. E intento que esa ficción sea buena». Habla Boris Izaguirre (Caracas, 1965), autor de novelas como ‘Y de repente fue ayer’, ‘Dos monstruos juntos’ y ‘Un jardín al norte’; finalista del Premio Planeta en 2007 con ‘Villa Diamante’; presentador de televisión, articulista y guionista. De sus manos también cuelga ‘Tiempo de tormentas’, su último libro, editado por Planeta y lanzado al mercado hace poco más de un mes. El título reproduce el nombre de un cuadro que durante muchos años ocupó un lugar predominante en el salón de la casa de sus padres, una pintura que fue testigo de las vivencias, experiencias y momentos que habitaron aquel hogar familiar en el que aún perviven los recuerdos. En ‘Tiempo de tormentas’, Izaguirre narra, a modo autobiográfico, aquellos días en los que se sucedieron episodios dolorosos, como la violación que sufrió siendo solo un niño; y otros felices, como los que vivió junto su madre, fallecida en 2014 y a quien dedica gran parte de las páginas de su obra, pero su libro, resalta el venezolano, es, por encima de todo, «una novela, y debe ser leída como tal». Izaguirre abre esta tarde una nueva edición del ciclo ‘Río de Letras’ de Blanca, que vuelve a celebrarse en el municipio tras dos años de parón. Acaba de aterrizar de Miami, donde reside, y atiende esta entrevista mientras sube al tren que le llevará desde la madrileña estación de Atocha a la Región.

¿Usted, dónde se siente libre y feliz?

-En todas partes, menos en Venezuela, porque el país es una dictadura. Me siento feliz rodeado de recuerdos. Soy un hijo de los años 80, que convirtieron la nostalgia en un estilo de vida y allí es donde más feliz soy, porque la nostalgia es un pasadizo para adentrarse en la Historia y el conocimiento.

«Cada día me acerco más a todo y no tengo la más mínima gana de alejarme de nada»

¿De qué se aleja?

-De nada. Cada día me acerco más a todo y no tengo la más mínima gana de alejarme de nada. Mi vida va dirigida siempre hacia un centro, me veo a mí mismo como un taladro que está abriendo un túnel en busca de la luz. No tengo sensación alguna de querer alejarme de nada. Me gusta nadar hacia el remolino; siempre he salido vivo.

¿También más fuerte?

-Sí, creo que también.

¿Con qué está disfrutando?

-Esta novela me está aportando otros lectores, y me alegra. Al principio, cuando la acabé, me sentí muy feliz, porque fue una novela difícil de escribir, pero ese alivio fue muy corto, creo que solo duró media hora; a la media hora siguiente estaba preocupadísimo por cuál iba a ser la reacción de la gente y de la editorial.

«Me veo a mí mismo como un taladro que está abriendo un túnel en busca de la luz»

¿Ha sido sincero consigo mismo en este libro?

-Lo suficiente. He creado grandes personajes de ficción, como Altagracia y Gerardo, que son los grandes antagonistas de ‘Tiempo de tormentas’. Para mí es muy importante que sea una novela. Yo no sé escribir, y lo cierto es que lo he intentado. He intentado hacer ensayo, teatro y, durante un buen tiempo, me gané la vida escribiendo para televisión, pero en realidad, lo que yo sé hacer es ficción. E intento que esa ficción sea buena, y que, por supuesto, atrape al lector.

¿Qué es, por encima de todo, ‘Tiempo de tormentas’?

-Una novela sobre dos muertes: una la de mi madre, y otra la de mi país. Estamos asistiendo al hundimiento o a la creación de una nueva Atlántida con respecto a Venezuela. Cuando decidí escribir esta novela estaba muy afectado por la muerte de mi madre; eso que dicen de que madre solo hay una es un dicho carente de realidad, porque en el fondo no nos damos cuenta de lo importantes que son nuestras madres; y al mismo tiempo, mi país de origen, que es otra madre, empezaba a desvanecerse sin que nadie pudiera hacer nada por los que están allí, ni tampoco por solucionar sus terroríficos problemas políticos, sociales y económicos. Todo eso se juntó en la novela.

¿Qué le duele especialmente de Venezuela?

-La ineptitud, el fracaso. Yo he conocido muchos fracasos y he aprendido de ellos, pero no he dejado de trabajar. Es responsabilidad de todos a fin de cuentas. La novela tiene un pasaje esplendoroso por España, que es el país que me acogió, me dio la luz del mundo y las cosas más importantes de mi vida: mi marido, mi trabajo y mi éxito. Y en ella hay una revisión por los 90, una época en la muchos compañeros y yo estábamos poniéndonos en nuestro lugar de salida en esa carrera por el éxito. Todo ese pasaje es extraordinario, como también lo fue la relación con mi mamá. Ella siempre permaneció en Caracas y fue mi conexión más auténtica con la ciudad. Mientras ella se apagaba se iniciaba este infausto proceso que está llevando a mi país a una situación absolutamente absurda.

¿Qué le debe a su madre?

-No me termino de acostumbrar a la idea de entender la novela como un homenaje a mi mamá. Yo lo que pretendo es poner de relieve que todos creemos que estamos en buenos términos con nuestras madres, pero las madres son mucho más que un homenaje. En la vida real tendemos a ponerlas un poco de lado o subirlas a esa especie de gran vitrina del respeto y de que madre no hay más que una, pero no nos adentramos en nuestras relaciones con ellas. No todos los hijos tienen una relación con su madre tan sincera, tan abierta, tan profunda y tan intensa como la que yo narro y propongo al lector en ‘Tiempo de tormentas’.

¿Qué defiende y cuál es su lucha?

-Deberíamos ponerle ya un coto al machismo. No puedo entender que en el siglo XXI el machismo siga existiendo y siga cobrándose vidas y que a nadie se le ocurra, por ejemplo, hacer una asociación que luche contra él. El machismo es una educación mala, una sinrazón; es mediocre, pero increíblemente poderoso y está presente en todas las sociedades orientales y occidentales. Vemos a tanta gente agobiada y acosada por el machismo que me gustaría luchar contra él. Me parece muy importante todo lo que proponen las mujeres por la igualdad, es algo en lo que identificaría perfectamente a mi madre. Ella me educó para que yo también entendiera que hay mucho desequilibrio entre el hombre y la mujer.

A Blanca, ¿cómo llega?

-Con ganas de encontrarme con los lectores, aunque no sé con qué cara estaré o con qué voz, porque acabo de llegar de Miami [sonríe], sin duda he hecho un esfuerzo.

http://www.laverdad.es/culturas/libros/boris-izaguirre-conocido-20180419011900-ntvo.html

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