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María Gabriela Isler: “Necesito sumar a la sociedad”

La Miss Universo 2013 se iniciará como conferencista, mientras que trabaja en proyectos profesionales de carácter motivacional

Entrevista/El Universal 

La última corona universal de Venezuela reposa desde 2013 en la cabeza de María Gabriela Isler, cuando alzó el tricolor nacional en el Miss Universo celebrado en Rusia. Actualmente, “Molly”, como se le conoce, dice estar feliz porque consolida algunos sueños profesionales. Mientras, prepara su boda.

Isler (Valencia, 1988) se convirtió en ícono de la mujer empoderada después del Miss Venezuela, tema que llevará a diferentes lugares bajo un nuevo proyecto motivacional que se trae entre manos.

 Su experiencia en los concursos de belleza y en los ámbitos profesional, amoroso y familiar hizo que construyera una bandera de lucha y ejemplo para quienes siguen sus pasos.

-Concretamente, ¿cuáles son los proyectos artísticos y profesionales en los que se encuentra?

-Estoy en una fase determinante en mi carrera. Después de mis reinados, me di cuenta que han sido muchos los aprendizajes y las vivencias que conectan con gran parte de mi audiencia. Decidí alinear mis proyectos al empoderamiento e iniciarme como conferencista. Este año recorreré varios lugares con esta nueva faceta. Trabajaré en el desarrollo de mi libro y otras propuestas enmarcadas en mi plataforma “Choose you” (Elígete a ti). También estoy experimentando en un campo más personalizado, ofreciendo entrenamiento y capacitación a modelos o reinas de belleza que vayan a concursar en certámenes internacionales, una Peageant Coach, como lo llaman en Estados Unidos.

-¿Qué la impulsó para convertirse en motivadora?

-La necesidad de ayudar de forma positiva a quienes con tanto cariño y admiración siguen mis pasos. Pienso que si Dios me regaló la oportunidad de vivir experiencias extraordinarias, no quiero quedármelas para mí sola. He podido aprender de gente y maestros súper talentosos, lidiar con temas como la autoestima, las inseguridades, los retos, las críticas y las situaciones adversas. Quiero y tengo la necesidad de sumar a la sociedad, y generar un impacto en quienes me siguen y en aquellas personas que se puedan identificar con lo que yo tengo para ofrecer.

-¿Cómo mantiene el equilibro entre su vida profesional y su vida artística y personal?

-Pienso que el equilibrio solo se consigue cuando se está en paz con uno mismo, cuando uno encuentra ese “tiempo fuera” de desconexión para tomar las decisiones correctas. Dedicarle el tiempo que merece cada aspecto que sea importante en mi vida es clave, es esencial para mí poder respirar y entender que cada parte de mi vida tiene sus cosas positivas y negativas, y que es fundamental no salpicar ninguna con aquello que nos preocupa de la otra, porque más que afectarse entre sí, deben complementarse.

-¿Cuál fue el mayor aprendizaje que le dejaron los concursos Miss Venezuela y Miss Universo?

-Ambos me enseñaron que tenía que elegirme a mí, poner por delante lo que yo era y lo que quería ser. Son muchas las expectativas que adquirí de ambas organizaciones, pero nunca nada fue más importante que elevar siempre mi voz y alinear cada paso que daba a mis valores. Hacerle entender a todo aquel que quería definirme con un nombre y un color, que yo no haría nada que no creyera por convicción, que no me beneficiara o de la que me sintiera segura y contenta de hacer. Aprendí que no puedo complacer a nadie, antes de complacerme a mí misma.

-Ha visitado muchos países, ¿qué ha sido lo más valioso que le han comentado sobre Venezuela?

-Desde que obtuve el título de Miss Venezuela, la situación política, económica y social ha ido agravándose cada vez más en el país. A partir del año 2013, cuando comencé mis viajes como Miss Universo, muchas han sido las personas que se han acercado a mí para preguntarme por Venezuela, siendo muy pocos los que recuerdan lo positivo o resaltan nuestras bellezas geográficas. Es común que me hablen de la gran fuga de talentos, del número de profesionales que han tenido que dejar nuestras tierras en busca de nuevas oportunidad. Es muy difícil abordar el tema Venezuela fuera de nuestras fronteras, cuesta mucho enfocarse en lo positivo cuando todos sabemos que estamos en un punto de quiebre que no se puede ocultar. Sin embargo, siempre intento ser optimista y mantenerme positiva, les cuento qué es eso que nos hace ser personas especiales, les hablo de nuestra calidad humana y de lo buena que es nuestra gente.

-Desde su participación, el país no ha tenido grandes triunfos en el Miss Universo, ¿qué debe tener la representante nacional para ganar la corona?

-La industria de la belleza y el modelaje cambiaron drásticamente con los años. Hablo desde mi experiencia, y en donde se evidenció que el enfoque humano, cercano y cultural era algo importante para mí. Muchos criticaron mi personalidad y los esfuerzos que hacía. Como venezolana pienso que debemos entender que los cánones de belleza ya no se basan más en la perfección de la mujer, sino en lo natural y real que ésta pueda ser; esa imperfección que potencia su identidad y representa a una cultura y un país. Pienso que hay que alinear esfuerzos para lograr una preparación más integral, poniendo en segundo plano esa belleza que se construye forzadamente.

-Tiene una relación sentimental desde antes de participar en el Miss Venezuela, ¿cómo protege su privacidad?

-Alberto (Figueroa) y yo estamos unidos desde 2011, ambos con la madurez propia de nuestra edad y de las vivencias de nuestra época universitaria. Nunca pensamos que nos tocaría vivir una montaña rusa de momentos y emociones, sumado a la distancia que hemos tenido que manejar. Aprendimos a llevar nuestra relación muy discretamente, sobre todo cuando estamos en Venezuela, porque buscamos tiempo de calidad con la familia. ¡No somos muy mediáticos, todavía! Él me dice que espere a que vivamos juntos para que vea que también es un influencer y que tiene su propio público. El respeto es la base de toda relación.

-¿Cómo van los planes de boda? ¿Se casa este año?

-Los planes de la boda están andando; ha sido una etapa maravillosa, pero también tengo que ser honesta, he estado algo bipolar (risas). Me estreso mucho porque no puedo organizarlo todo. Quiero algo pequeño, pero a la vez lleno de detalles; en resumen, quiero estar metida en todo para que no se me pase nada por alto, aunque tengo un súper equipo con Vicente Izarra, Irene Franco y Johanna Pulgar, entre muchos otros proveedores increíbles que están ayudándome. Les hago público mi agradecimiento. De resto, estoy muy ilusionada y mega nerviosa, y ni hablar de lo ansiosa. Esperamos que la boda se realice este año en Venezuela.

-Si pudiera viajara en el tiempo, ¿qué le diría a la María Gabriela Isler de hace 10 años?

-Le diría que no tiene idea de sus capacidades, que no se detenga ante los miedos. Le diría que no cierre su corazón a querer, sonreír, vivir y a demostrar sus sentimientos. Que hay mucha gente que le dirá que no puede, pero que no la escuche, y no se deje afectar porque su brillo y su luz no pueden ni deben ser opacados por aquellos que son poco optimistas. Por último, que viva a intensidad cada segundo y que no siempre podrá complacer a todo el mundo, que lo importante es ser feliz. ¡Ah, se me olvidaba!, le diría que el mundo no es cuadrado como ella cree y que lo único seguro es el cambio, que aprenda a disfrutarlo y no se apegue a la perfección porque se va a amargar.

Fuente http://www.eluniversal.com/nota-carrousel.html?id=76

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