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Nella Ruggiero: Una venezolana híbrida

Linda D` Ambrosio

Nella contempla el mantel sobre el que, junto al venezolanísimo pan de jamón, se despliegan los ibéricos en una bandeja, manjares que han de preceder a un postre constituido por una de las más emblemáticas delicias de la repostería italiana: las sfogliatelle con que sus padres desembarcaron en el aeropuerto de Barajas pocas horas antes. Y en esa mesa rica, heterogénea, híbrida, ella se reconoce: es el resultado de elementos de la más diversa procedencia que se han fusionado en su persona con el tiempo.

Nella Ruggiero, la Secretaria Adjunta de la Academia Iberoamericana de Gastronomía, creció en el seno de una familia salernitana en la caraqueñísima avenida Victoria. ¿Salernitana? Que se dude de su venezolanidad es una ofensa: “de la Parroquia San José”, especificaría orgullosa su madre. Pero el caso es que en este hogar, sembrado al pié del Ávila, se preservaron amorosamente las tradiciones gastronómicas de la Campania, manteniéndose fieles, por ejemplo, a la elaboración casera de la pasta, recurriendo tanto a elementos concebidos ad hoc para este fin, como a otros tan poco ortodoxos como las varillas de un paraguas roto, rescatadas para enrollar en torno a ellas las porciones de masa que darían origen a suculentos fusili.

No sorprende, pues, que venida al mundo en un entorno en el que se profesaba verdadero respeto a la culinaria, los primeros textos de Nella fusionaran su formación como periodista con historias de restaurantes que tuvieran algún interés humano, un tema siempre presente en sus investigaciones, desde las personales, como la historia de la migración de sus abuelos, con la que ella identifica su propia migración de hoy día, hasta la producción de un documental llamado Victoria Nostra, que pondría en evidencia la forma en la que la colonia italiana había incorporado rasgos venezolanos hasta en aspectos tan básicos como el lenguaje: mientras ella formulaba las preguntas en el más prolijo italiano, las respuestas venían dadas en itañol.

A un primer postgrado en Barcelona, sobrevino el segundo, en Madrid: no podía ser otro que el de periodismo gastronómico, en el que convergía el aval de la Universidad Complutense de Madrid con la experiencia de la Real Academia de Gastronomía, conducida por don Rafael Ansón, a cuya vera trabajaría Nella desde entonces. Tras un interludio en Panamá, colaborando regularmente con el periódico El Venezolano, se incorporaría definitivamente, al regresar a España, a la Academia Iberoamericana de Gastronomía, una confederación de academias nacionales creada con el propósito de preservar y difundir el patrimonio gastronómico latinoamericano y de identificar la influencia recíproca que tiene lugar entre Europa y América en este ámbito.

La incorporación de Nella a la Academia supone la presencia latinoamericana en una entidad que opera desde España, y ha conferido un nuevo impulso a iniciativas que incluyen el relanzamiento  de la página web y la colaboración con GastroExperience, un proyecto digital promovido por la Asociación de Amigos de la Real Academia de Gastronomía. Quizá una de sus más notables contribuciones ha sido la de promover la firma de un convenio con Radio Exterior de España para realizar un programa de difusión internacional sobre gastronomía iberoamericana, en el que participen las diversas Academias. Al frente de ese espacio estará ella, junto a Javier de La Fuente, quien actualmente conduce el programa Un laboratorio en mi cocina, que se transmite en España los domingos.

Nella coordina, así mismo, la página de gastronomía de la revista Ronda Iberia, de gran penetración en el público por estar disponible en todos los vuelos de la aerolínea española.

Resulta muy satisfactoria la participación venezolana, encarnada en la figura de Nella Rugiero, en una entidad cuyo radio de influencia incluye áreas tan importantes como el turismo o la agronomía, y que ha suscrito recientemente un convenio de colaboración con la FAO para la recuperación de los cultivos olvidados, aquellos que tradicionalmente habían sido empleados en América como alimentos, medinas, materiales de construcción, fibras textiles o combustibles. Enhorabuena y gracias.

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