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La inmigración sube un 22% y la emigración baja un 4% en España

Enric Gonzélez

De las 417.033 personas que inmigraron a España durante 2016, 27.223 son nacidas en España

La emigración de ciudadanos nacidos en España ha descendido, pero sigue estando a los niveles de los años más duros de la crisis

España experimenta una transfusión demográfica. Su población ha aumentado de nuevo por primera vez en un lustro: los inmigrantes vuelven a venir y los emigrantes ya no se van tanto como antes. Así lo señalan los últimos informes migratorios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicados este jueves de forma simultánea en París y Madrid.

El instituto español dependiente del Ministerio de Economía indica que la inmigración ha hecho crecer la población por primera vez en un lustro. Se ha incrementado un 21,9% durante 2016 y esta circunstancia, sumada al descenso de la emigración en un 4,6%, ha provocado que España registre un saldo migratorio positivo de 89.126 personas, un fenómeno que ya se produjo el año pasado por primera vez desde el comienzo de la crisis.

Todo esto ha provocado que, pese ha que ha caído en picado el número de nacimientos, la población haya alcanzado los 46,5 millones de habitantes a 1 de enero de 2017, lo que supone un incremento de 0,19%, pequeño pero significativo, a juzgar por los demógrafos del INE.

¿Qué hacen los españoles?

El INE aprecia un cambio en el comportamiento de los españoles: por un lado, aumenta un 20% la inmigración y, por otro, desciende un 9% la emigración, aunque la cifra de los que se marchan (86.112, de los cuales 54.300 nacieron en España) sigue siendo superior a la de los que vienen (62.572, de los cuales 27.223nacieron en España) y el saldo migratorio continúa siendo negativo.

Estas cifras hay que ponerlas en cuarentena, sin embargo, porque el INE sólo contabiliza a los españoles que, al llegar al extranjero, se lo notifican a las oficinas consulares y embajadas, un ritual que en la mayoría de los casos no se hace. Además, hay que tener en cuenta a los extranjeros que se han convertido en españoles durante este año.

«El número de españoles ha crecido en 81.975 personas, pero eso no significa que hayan regresado a España, sino que lo que hay detrás es un proceso de nacionalización. Lo que ha ocurrido es que los retornos de españoles han aumentado, pero sigue habiendo un salgo negativo porque los españoles que salen son más numerosos que los que entran y las cifras son parecidas a las de los años de la crisis», explica Florentino Felgueroso, investigador asociado de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).

Felgueroso recalca que, «tras tres años de recuperación, las emigraciones de españoles nacidos en España siguen siendo todavía muy elevadas». «Es cierto quela mejoría económica está cambiando las perspectivas demográficas, pero para que cambien los flujos migratorios no es sólo que haya más empleo, sino que éste sea de calidad y con perspectivas de estabilidad».

«No ha terminado la emigración de los españoles, entre otras cosas porque se está creando un empleo precario», apunta Antonio Izquierdo, catedrático de Sociología de la Universidad de La Coruña, que destaca que «la mayoría se va a países industrializados que requieren más cualificación, como Reino Unido y Alemania, lo que indica que los que se van son españoles con estudios».

«La supuesta mejora de la economía no le llega a esos españoles con estudios», prosigue Izquierdo. Y añade que, de forma paralela, hay españoles entre los inmigrantes que están viniendo. En concreto, de las 417.033 personas que vinieron a España durante 2016, 27.223 son nacidas en España. «Vienen porque en el extranjero no les ha ido tan bien como esperaban o porque desde aquí se les ofrecen algunos trabajos temporales y se les crea la expectativa de que los seis meses se convertirán en contratos más serios».

Izquierdo insiste, en cualquier caso, en la movilidad de los flujos migratorios: al no ver sus expectativas laborales resueltas, las personas tan pronto regresan como se vuelven a marchar. En este sentido, los ciudadanos de Marruecos y Rumanía«son los que más vienen y también los que más se van».

Los rumanos siguen siendo los inmigrantes más numerosos en España, con un repunte de llegadas de colombianos y venezolanos. España es también el destino preferido por los ciudadanos británicos que dejan su país. Se registra un fuerte aumento en las peticiones de asilo (14.800 en total, según los datos de la OCDE), protagonizadas sobre todo por venezolanos (4.200) a causa de la crisis que vive el país, así como sirios y ucranianos.

La situación en el mundo

A nivel global, la OCDE indica que las grandes migraciones económicas parecen haberse estabilizado tras un fortísimo incremento al inicio de la gran recesión. En el primer semestre de 2016 llegaron a la Unión Europea 72.000 personas, con una leve reducción respecto a las llegadas durante el segundo semestre de 2015. Eso se atribuye a una mejora de las condiciones en los países de origen. Por otra parte, aumentan las peticiones de asilo. Los países de la OCDE, los más desarrollados del planeta, recibieron 1,6 millones de peticiones en 2016. Los refugiados proceden principalmente de Siria, Afganistán e Irak.

La OCDE considera preocupante que los países de inmigración no dediquen grandes esfuerzos a la integración de los recién llegados, cuya tasa de desempleo (33%) supera de forma considerable la de los nativos. Según los últimos datos disponibles, en los países de la OCDE viven ahora 130 millones de inmigrantes regulares y unos cinco millones de refugiados.

Un fenómeno llamativo dentro de la UE es el aumento de los trabajadores desplazados, que, acogiéndose a la normativa comunitaria, mantienen las condiciones salariales de sus países de origen en sus países de destino. Ya son 1,5 millones, el 80% más que al inicio de la crisis. Francia y otros socios de la Unión consideran que la directiva de trabajadores desplazados constituye un caso dedumping laboral e intentan modificarla, con la oposición de los principales beneficiados, encabezados por Polonia.

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