sábado , mayo 26 2018
Home / Revista Venezolana Italia / La ‘mujer maravilla’ y el ‘hacker guarimbero’ contra Maduro
LAI Madrid

La ‘mujer maravilla’ y el ‘hacker guarimbero’ contra Maduro

Son jóvenes, en su mayoría veinteañeros. Muchos ya habían participado en las protestas de 2014. Otros han despertado y se han lanzado a la batalla.

Ella, rubia y antichavista, se ha convertido en el icono de la juventud levantada. Es del pelotón de motorizados

Él, funcionario, es escudero de la oposición que ha tomado la calle

Paz en la tele, guerra en las calles de Venezuela

Miles de personas están ocupando las vías públicas contra las pretensiones totalitarias del presidente Maduro. Piden recuperar la democracia perdida

Era miércoles y la oposición venezolana estaba decidida a marchar sobre Caracas. Caterina aguardaba sobre una moto en la autopista Francisco Fajardo, poco antes de que la marcha arrancara. Poco antes, también, de que la Guardia Nacional Bolivariana reprimiera a los manifestantes que aspiraban a llegar a la Asamblea Nacional. Y poco antes de que, por esta represión, perdiera la vida Armando Cañizález y resultaran heridas unas 400 personas: entre sociedad civil, médicos, periodistas y políticos.

Caterina destacaba entre los miles de manifestantes. Y no precisamente porque iba sobre una moto y ellos a pie. Mientras la gran mayoría de estos llevaba pantalón, ella vestía una falda deportiva corta y fucsia que dejaba sus tonificadas piernas al descubierto. Iba de parrillera en la moto, detrás de quien luego aseguró era un amigo. Pero no siempre es así. Muchas veces es ella quien conduce. “Tiene que ser Caterina”, soltó sin dudarlo uno de los reporteros que cubrían la manifestación. Sus fotos desafiando al régimen de Maduro durante las protestas del 1 de mayo habían recorrido el mundo 48 horas atrás.

-¡Hola! ¿Eres Caterina?

-¡Sí!

Responde con la misma sonrisa que exhibe en sus publicaciones en las redes sociales, esa con la que, considera, puede hacer feliz a mucha gente. Ya bajada de la moto, se vislumbran sus 160 centímetros de estatura. La mayoría cubiertos por masa muscular. Tiene el cabello rubio suelto -antes lo ha tenido más claro y más oscuro-. Lo cubre con una gorra con los colores de la bandera de Venezuela y, sobre esta, un casco negro sobre el que destacaba una bandera de Italia. Ciarcelluti es su apellido. Pero Caterina es venezolana y considera que su país necesita “urgentemente” un cambio. Por eso ha participado en esta nueva oleada de protestas en Venezuela, que ya lleva más de un mes. “Ya este pueblo no da para más. Ya no aguantamos”, explica.

A pesar de que se ha despertado a las cinco de la madrugada y ha entrenado un par de horas, Caterina -de 44 años, aunque no los aparenta- camina enérgicamente por la autopista Francisco Fajardo.

“Yo no me canso. Creo que es una de mis virtudes: que no me canso nunca”, dice. El trote ha sido intenso para quienes adversan al presidente Nicolás Maduro en el último mes. Estos han protestado varias veces por semana, con lo que manifestar en Venezuela implica: sol, calor y, sobre todo, resistencia por horas en la calle.

-¿Crees que estar en forma te ha ayudado a aguantar la pela?

-¡Por supuesto!

Caterina lleva casi el 90% de su vida haciendo deporte. Comenzó a los 6 años y, 38 años después, no ha parado. Sube el cerro hasta dos veces seguidas. Una vez arriba, hace flexiones, sentadillas, dominadas, saltos, abdominales. Los repite una, y otra, y otra vez. Y no deja de verse bien. “Más que fitness soy atleta“, aclara, quien además dedica sus días a entrenar a otras personas.

No está casada ni tiene hijos. Tampoco pareja estable. “No me aguantan esa mecha”, asegura entre risas. Pero los admiradores le sobran, sobre todo después de que su foto recorriera el mundo. Le escriben desde España, Alemania, Brasil, Argentina, Colombia, España, México, Paraguay.

“Te amo”, “Cásate conmigo”, “Que me metan preso contigo”, son algunos de los mensajes que se repiten una y otra vez en sus publicaciones en Instagram, donde cada día que pasa duplica sus seguidores. Para el viernes rozaba los 40.000. Pero quienes la siguen no sólo se han fijado en su belleza sino en su tenacidad. Le dicen heroína, campeona, guerrera y gladiadora. Pero como más la conocen es como la “mujer maravilla“. “Todos los venezolanos somos maravillosos”, matiza.

Pero no todos motivan a otros a vencer la apatía y a participar en las actividades que convoca la oposición. Ni todos -aunque, paradójicamente, cada vez más lo hacen- se mantienen optimistas después del trato que han recibido de las fuerzas de seguridad del Estado. Pero ella insiste: “Lo estamos logrando“. Sin embargo, en ese camino le han echado “gas del bueno” en más de una oportunidad.

-¿No le da miedo? -lleva puesto sólo un casco de protección y así se acerca hasta la línea de batalla “a apoyar a los chamos”.

-No, yo estoy con Dios.

-¿No ha pensado en irse del país?

Yo me quedo en Venezuela porque estoy convencida de que vamos a salir de esto.

Mujer Maravilla

Grupo: Pelotón de motorizados Integrantes: Un número indeterminado de motoristas. Misión: Encabezar las marchas, abrirles el paso, acompañar a quienes caminan y, más recientemente, socorrer a los heridos

Minutos antes de que arrancara la marcha opositora de este 3 de mayo, mientras terminaban de llegar a la autopista Francisco Fajardo los 112 diputados de la MUD que encabezarían la movilización en Caracas, unos 20 jóvenes formaron un círculo. Estaban encapuchados, llevaban cascos, algunos tenían guantes en sus manos derechas y otros portaban improvisados escudos. De pronto, se agacharon. Bajaron sus cabezas, cerraron los ojos y guardaron un minuto de silencio.

¿Por qué hicieron eso?

-Es nuestra forma de rendir homenaje a un compañero que murió en la protesta del lunes. Le lanzaron a la cabeza una bomba lacrimógena y cayó al río.

Poco a poco, los manifestantes se van retirando hasta que sólo queda un joven en el frente: es Reaper. Tiene 26 años y -a diferencia de algunos de sus compañeros- habla fluido con un léxico abundante. Lo atribuye a sus estudios en Ingeniería de Telecomunicaciones y a su trabajo como funcionario público, en el que, asegura, debe intercambiar palabras constantemente con jueces y con quienes ejercen otros cargos importantes. También es hacker.

Les dicen los guarimberos, nombre que causa rechazo en el oficialismo y antes también en buena parte de la oposición. En un lado afirmaban -y aún sostienen- que son terroristas financiados por el Gobierno de Estados Unidos; mientras que en el otro aseguraban que son infiltrados en sus protestas opositoras. Ahora, sin embargo, en este último bando los aplauden cuando llegan, los llaman valientes y les hacen donativos de escudos, cascos, máscaras y hasta comida.

Porque sus responsabilidades han cambiado en esta nueva oleada de protestas. Ahora tienen la tarea de proteger a los manifestantes de la represión de las fuerzas de seguridad, además de enfrentarse a ellas.

Reaper se había despertado ese día a las 4:30. Media hora después ya estaba saliendo de su casa en la periferia de la ciudad, donde vive con sus padres y su hermano. Había ido directo a trabajar, en el centro de la ciudad, y a las 10:00, cuando terminó con sus labores, se dirigió a la manifestación. Para sus padres y su novia él seguía en la oficina. “No les decimos nada porque tienen miedo de que nos maten“, explica. No exagera: en el marco de las manifestaciones del último mes han perdido la vida 35 personas.

En el grupo hay otros como él: relacionados de alguna forma con el Gobierno de Maduro pero que participan activamente en las protestas en su contra. Hay militares retirados de distintos rangos. Hay hijos de personas con cargos importantes en organismos del Estado. Como también hay basureros y trabajadores de restaurantes, estudiantes y desempleados. De todo lo que una persona pueda ser entre los 15 años de edad que tiene el más joven hasta los 45 del más viejo.

Reaper dice que no es líder del grupo. Dice que nadie lo es. Y que, de hecho, hay varios grupos. Pero explica que todos se organizan en tres facciones: la de los escuderos, en la que está él, que repele los impactos de las bombas lacrimógenas y perdigones; la de los atacantes, que devuelven las bombas; y la de los defensores, que auxilian a los “civiles” heridos y los retiran de la línea de batalla.

“Estamos siendo nuestros propios héroes porque hemos aprendido que nadie va a venir a salvarnos. Nosotros vamos a ser nuestros salvadores”, dice Reaper. “Estamos luchando por nuestras familias. Nunca había visto tanta gente reaccionando a la represión de los guardias. Civiles sin cascos, personas mayores, vecinos que bajan”.

Aunque él sí estaba preparado para resistir la represión de los militares este 3 de mayo -con su casco, sus lentes, sus pañuelos, su guante y su escudo-, resultó ser uno de los 400 heridos que hubo en la jornada. Una lacrimógena le impactó en el pecho. Afortunadamente, el asa de su mochila amortiguó el impacto, por lo que no corrió la misma suerte que el joven Juan Pablo Pernalete, quien la semana anterior murió tras haber recibido un impacto de bomba lacrimógena en el pecho.

Al salir volvió a los enfrentamientos en la calle, donde resistió hasta las 18:30. A esa hora, con el escudo hecho pedazos por el impacto de balines, y tras haber visto cómo los guardias arrollaron con una tanqueta a uno de sus compañeros y cómo otros de ellos se prendieron en llamas, se retiró a casa de su novia, a quien explicó que la bomba le impactó mientras estaba de paso por el lugar de los enfrentamientos.

FuenteEMhttp://www.elmundo.es/cronica/2017/05/12/590dbc4f268e3e5c348b457b.html

Te podría interesar

Fotos Limonada Abril 2018 VBC MADRID

VBC celebró a casa llena La Limonada en Madrid     El pasado jueves 12 de …