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Alirio Díaz, de la tierra del diablo a la gloria de los dioses

Carlys Páez 

Quien fue parido por la tierra bendita y musical, en Carora la pequeña ciudad de mi corazón, así es como uno de los más célebres, reconocidos e inolvidables guitarristas del mundo nació en tierra Caroreña un 12 de Noviembre de 1923, esa tierra humilde, colorida y caliente donde el sol inclemente no solo brilla y penetra con mayor fuerza, no es casual, es lo propio pues el sol ha elegido por convicción hacer de la mejor manera lo que le corresponde cerca de la tierra donde también se ha oído y solo por algunos visto el distinguido, famoso, también célebre y siempre suelto Diablo de Carora.

Alirio Díaz entre tantos otros talentos por supuesto merecedores de reconocimiento y orgullo por además de nacer con el ávido talento que la misma tierra les impregna, por la formación y constancia que ha sido producto de la confianza en un talento autentico e inigualable, presente en cada uno de ellos, por la labor de llevar a su país en cada una de sus piezas, trabajos e interpretaciones, hoy enalteceremos y haremos en nuestra consciencia y corazones a este Maestro y siempre modesto, aunque majestuoso creador de las más armoniosas, sublimes y profundas melodías nuestro patrimonio histórico musical, a él, a Alirio Díaz.

Su amor e interés por la música procedió desde muy pequeño en el Caserío La Candelaria, Carora, Estado Lara. Bien cuentan los oriundos de la pequeña ciudad que su amor por la música estaba muy por encima de cualquier otra asignatura colegial, sin embargo, para entonces un niño responsable y prudente a la hora de practicar y dedicar sus horas a la música por el revuelo que para la época podía ocasionar en su núcleo familiar, era una Venezuela de escasos recursos, pero de creaciones brillantes y de corazones repletos de ilusiones, y él sin lugar a duda es digno ejemplo de ello. Su inicio académico en la música formalmente se dio en la ciudad de Trujillo formación a cargo del también insigne músico, compositor y director venezolano Laudelino Mejías mediante la carta de recomendación del reputado Cecilio Zubillaga quien fue el versado visionario de la carrera, alcance y repercusión artística con la que contaría el Joven Alirio Díaz.

Labor de formación que el artista se ganó con cada esfuerzo por cada emprendimiento que tomo para valerse por sí mismo y garantizar su estabilidad económica y continua formación, entre algunas de ellas destacan el aprendizaje de mecanografía, tipografía e inglés, como también corrector de labores periodísticas, siempre le acompaño la pasión, la convicción de su talento y razón de ser la música. El hoy maestro no solo de música sino también de vida nos demuestra que por más desprovisto de recursos que un soñador se encuentre es su constancia, trabajo y convicción la superará tales carencias y permite brillar con el alcance de su sueño, sin olvidar la sencillez de sus primeros pasos y corazón.

Alirio siempre fue buen fiel a los consejos de quien le impulso Cecilio Zubillaga su mentor y siempre formador, en 1945 se dispone a ir a Caracas tras la idea de sentar las bases definitivas a su brillante carrera de músico, siendo estudiante de la Escuela Superior de Música “José Ángel Lamas” teniendo allí los más instruidos y lustres profesores de la época musical. Su crecimiento musical se proyecta a Europa cuando es apadrinado artísticamente por el pintor Clemente Pimentel y el experto musical chileno Eduardo Lira Espejo, además para entonces numerosos artistas de gran repercusión en Venezuela promovieron el apoyo institucional y ministerial para subsidiar su formación. Alirio logro formarse en el Conservatorio de música y declamación en Madrid por el compositor y guitarrista Regino Sainz de la Maza, durante la formación del destacado artista realizo numerosas presentaciones en los más reconocidos escenarios artísticos de España y Europa, hasta poseer preponderante formación, reconocimiento y admiración, alcanzando giras artísticas por los cinco continentes como solista y en  compañía de reconocidas orquestas y bajo los más extraordinarios directores de distintas localidades del mundo.

Alirio Díaz siempre conservo un gran valor por los orígenes musicales populares de Venezuela, y durante sus incontables visitas tomaba gran parte de su tiempo para realizar una colección de la misma sobre la cual luego trabajaría, armonizaría y crearía para finalmente ser interpretadas ante el público de todo el mundo donde su música calara.

Él creador de “Música en la vida y lucha del pueblo venezolano”, reafirma la concepción de ser por siempre honorable personaje venezolano, quien no solo no olvido sus raíces, sino que se hizo fuerte y de éxito en la esencia de ellas. Creador del conservatorio musical caroreño que merecidamente lleva su nombre, donde muchos brillan en su formación con la ilusión de un día ser de la clase de distinción y excelencia musical que ese quien siempre fue un sencillo, honrado y más noble ser.

Honor y merecida memoria a él, el de la magna ejecución musical de “Dos valses venezolanos”, para mí por siempre su más pura y dulce representación, tu música es hoy la gloria de los dioses. 

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