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En el Bafici se verá la renovación del cine venezolano

Pablo Gamba/Buenos Aires

Hasta el 30 de abril se celebrará en la capital de Argentina el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente, el Bafici, uno de los más importantes del mundo en lo que se refiere a este tipo de producciones fílmicas junto con los de Sundance y Rotterdam.

En la edición de este año hay dos películas de Venezuela en la selección oficial: El Amparo yLa Soledad. La primera, dirigida por Rober Calzadilla, está en la competencia de derechos humanos; la segunda en la sección no competitiva de óperas primas.

El director de La Soledad, Jorge Thielen Armand, participa también en el Laboratorio de Producción del Bafici con un proyecto venezolano en desarrollo que se titula El retorno del señor Roque Thielen Hedderich a la isla Akare-Meru.

Entre los cortometrajes hay una coproducción minoritaria de Venezuela: La voz perdida de Marcelo Martinessi, de Paraguay. Es un filme sobre los sucesos de Curuguaty, que llevaron a la destitución del presidente Fernando Lugo.

Desde 2012 el festival no seleccionaba una película nacional. Ese año estuvo presente el documental Entre sombras y susurros de Samuel Henríquez.

La participación, en cambio, ha sido constante en el Talents Buenos Aires, una actividad de formación del Festival de Berlín y la Universidad del Cine de Argentina que se lleva a cabo en el Bafici. Este año fueron seleccionados tres venezolanos: los directores María Laura Reina y Pedro Camacho, y el sonidista Francisco Toro, quien trabajó en El Amparo, entre otras cintas.

Plataforma para lo nuevo. Javier Porta Fouz, director artístico del Bafici, optó por regresar este año a los orígenes, por lo que respecta a servir de plataforma para el lanzamiento de nuevos realizadores. Más de 60% de los títulos de la competencia internacional son primeras películas.

Es el caso también de los dos filmes venezolanos, cuya coincidencia en el Bafici –que antes se había dado en Miami– puede contribuir a que se conozca mejor la renovación del cine nacional. Comenzó en 2013, cuando Pelo malo de Mariana Rondón ganó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, y continuó en 2015 con el primer León de Oro para latinoamericano en el Festival de Venecia, el que recibió Desde allá de Lorenzo Vigas.

Ahora podrá verse que no se trata de casos aislados, aunque sea una tendencia minoritaria en el cine venezolano. Ha sido posible también por las coproducciones, y fondos y programas internacionales como la Biennale College del Festival de Venecia, que apoyó la realización deLa Soledad.

“Me parece que de alguna manera lo faraónico queda desplazado en estas últimas películas. Han apostado por ver la realidad desde un lugar más íntimo y si son universales es porque justamente se han concentrado en un ladrillo de su aldea, no aspiran a explicar el paredón con verdades manoseadas. Han optado también por las contradicciones”, opina Rober Calzadilla.

Diversidad y bordes. En las secciones competitivas no hay muchos filmes de cineastas conocidos, en concordancia con el perfil del Bafici. No se trata de Cannes. El festival se decanta, en cambio, por el riesgo de escoger películas que puedan llamar a la discusión sobre lo que es valioso y nuevo, y también por la diversidad geográfica.

Viejo calavera es un título que se destaca en la competencia internacional por haber ganado el premio principal del Festival de Cartagena. Es un filme boliviano dirigido por Kiro Russo, cuyo protagonista es un minero alcohólico y pendenciero. En él hay un meticuloso trabajo sensorial con la oscuridad y el ambiente subterráneo, así como un distanciamiento del drama tradicional.

En la competencia de Vanguardia y Género –el corazón creativo del Bafici– sobresalen varias producciones. Una es El ornitólogo de Joao Pedro Rodrigues, quien ganó el premio al Mejor Director en el Festival de Locarno por esa película. Es una de las figuras destacadas del cinequeer, aunque la palabra “género” se refiere en este festival al cinematográfico, no a la orientación sexual.

Figura también en esa sección Mimosas de Oliver Laxe. Es el largometraje que ganó el Gran Premio de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes el año pasado.

En la competencia latinoamericana hay nueve filmes, entre ellos Casa Roshell de Camila José Donoso, de Chile. La cineasta estuvo en la sección internacional del Bafici en 2014 con Naomi Campbel, codirigida por Nicolás Videla. Ambas películas tratan el mismo tema: la transexualidad.

Exploraciones de la interpretación. Un denominador común sobresaliente de las dos películas venezolanas que estarán en el Bafici este año es el trabajo con los actores.

Es diferente en ambos casos. El Amparo de Rober Calzadilla está basada en una obra de teatro de Karin Valecillos sobre la masacre ocurrida en la población del mismo nombre del estado Apure en 1988. Ella la adaptó al cine. Fue un montaje de Tumbarrancho Teatro, grupo al que pertenecen la guionista y el director.

“Tanto en teatro como en cine, hablamos casi siempre de personajes y buscamos de ellos la mayor información que podamos, cómo son, cómo viven, su pasado, sus marcas de vida, motivaciones, progresiones dramáticas y a veces hasta tenemos claro su futuro. Para este trabajo preferí hablar de personas, es decir, trabajar con la incertidumbre. Nadie sabía nada del guion. Les prohibí incluso cualquier investigación sobre los hechos. También estaba prohibido tratar de emular a los personajes reales”, indica Calzadilla. 

La preparación incluyó una “inmersión” en un pueblo cercano, El Yagual. Allí los actores trabajaron hasta llegar a mezclarse plenamente con la gente de la localidad, realizando incluso las mismas actividades cotidianas. Samantha Castillo, conocida en el cine por Pelo malo y el personaje de la Lupe en El malquierido, se hace así prácticamente invisible en su papel de Yajaira.

Jorge Thielen Armand recurrió en La Soledad a las personas involucradas en un conflicto de su familia, debido a la ocupación de una propiedad por parientes y allegados de una mujer mayor que fue sirvienta allí. Entre los que se interpretan a sí mismos está su padre, Jorge Thielen Hedderich, quien también actuará en otra película del director cuyo proyecto compite en el Laboratorio del Bafici. Hacen igualmente su papel de la vida real algunos ocupantes de la casa, entre ellos José, el protagonista, su esposa y su pequeña hija.

“Muchas de las escenas contenían elementos idénticos a la realidad. Entonces, ahí se destapaban emociones inesperadas. Jugábamos con la improvisación y dejaba que los no actores aportaran sus ideas. A veces funcionaban y a veces no, pero lo importante era probarlas y hacerlos sentir que esta película también es suya”, dice Thielen Armand.

Ni El Amparo ni La Soledad han sido estrenadas en el país, y están aún en su recorrido por festivales. Se espera que a mediados de año lleguen a los cines.

Nanni Moretti y el punk. El Bafici tendrá como invitado más importante este año a Nanni Moretti. Será presentada una retrospectiva del director de Habemus papam (2011) y Mia madre (2015) –exhibidas en Venezuela–, la cual tiene como principal atractivo los cortometrajes, obras poco conocidas del director y actor italiano.

El festival también publicará un libro sobre su obra y habrá una charla del cineasta con el público.

Moretti se ha caracterizado por la inclusión de lo autobiográfico en sus películas. Así como revisa su vida, en cada filme hace una revisión del cine, escribió Javier Porta Fouz.

En 2001 ganó la Palma de Oro y el premio de la crítica internacional en el Festival de Cannes por La habitación del hijo, y en 1985 el Oso de Plata como Premio Especial del Jurado en Berlín por Basta de sermones. Son dos de los galardones más importantes que ha recibido.

También habrá en el festival de Buenos Aires un homenaje al punk, con motivo de los 40 años del lanzamiento del disco Never Mind the Bollocks de los Sex Pistols. La programación incluye clásicos como Sid & Nancy de Alex Cox (1986), inspirada en la vida de un integrante de la banda británica, Sid Vicious. Otros filmes que la integran son Jubilee (1978) de Derek Jarman, en la que la corrupción se extiende incluso a los punketos, y Shellshock Rock (1979), un documental de John T. Davis sobre los comienzos del punk en Irlanda del Norte.

Fuente EL Nacionalhttp://www.el-nacional.com/noticias/entretenimiento/bafici-vera-renovacion-del-cine-venezolano_177622 

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