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Venezuela: cae el petróleo, el chavismo se va a pique

Historia de desigualdad

El petróleo es el eje central del ascenso y la caída del “chavismo” en Venezuela. La crisis terminal por la que atraviesa el régimen, con más de tres lustros en el poder, hoy en manos de Nicolás Maduro, tiene varias explicaciones, pero la principal es que se le terminaron los recursos para atender demandas internas básicas y para granjearse apoyos foráneos. Mientras tuvo, retuvo. Ya no tiene y el poder se le escurre entre las manos.

En 1925, el descubrimiento de la riqueza del subsuelo venezolano provocó un cambio radical en su base económica de productor y exportador agrícola a productor y exportador petrolero.

Para esta época, el petróleo había desplazado al café como principal producto de exportación y había colocado a Venezuela en el primer puesto como exportador de petróleo en el mundo, y el segundo como productor. El valor de la producción petrolera superó ampliamente los productos agrícolas y otros recursos. Con el tiempo estos productos fueron disminuyendo dramáticamente hasta convertir al petróleo en el producto fundamental de la economía venezolana.

El petróleo provocó un cambio sustantivo en la sociedad venezolana, de una sociedad rural se convirtió rápidamente en una sociedad urbana. Con la actividad petrolera la población rural emigra a los campos petroleros y a las ciudades. Este fenómeno se conoció como el “éxodo rural”. La actividad petrolera generó fuentes de trabajo con mejores condiciones de vida e ingresos superiores a los de la actividad agrícola. Venezuela se convirtió así en un Estado rico y poderoso, sustentando en las exportaciones petroleras. Fue fundador de la OPEP, primera organización de países productores de petróleo quienes llegaron a dominar el mercado mundial e imponer las condiciones de venta en el mundo; sin embargo, la mayoría de la población, con el tiempo, experimentó el crecimiento de las desigualdades económicas, se amplió la burguesía debido al desarrollo comercial, industrial y financiero y, hasta mediados del siglo XX, una gran mayoría tenían menores ingresos y condiciones de vida precarias, mientras que una minoría disfrutaba de mayores privilegios.

El espíritu de Bolívar

En Venezuela se generó entonces un ambiente de inconformidad social y las demandas fueron engargoladas por una figura mesiánica que, con una plataforma política anti-imperialista y populista, logró llegar al poder en 1999. El militar Hugo Rafael Frías Chávez, más conocido como Hugo Chávez, con el apoyo del Movimiento Bolivariano Revolucionario y la mayoría del Ejército Venezolano.

Hugo Chávez desde el poder cambió las leyes para poder reelegirse en la Presidencia. Se promulgó lo que llamó una Constitución Bolivariana. De hecho logró cuatro veces un cambio constitucional para su reelección, el cuarto periodo no lo pudo emprender porque murió. Hugo Chávez nació en 1954, era hijo de un par de maestros de primaria y se decidió por la carrera militar en la que logró ascensos rápidos y fundó un Movimiento Bolivariano Revolucionario a partir del cual fue parte de una intentona fallida de un golpe de Estado en el año de 1992 en contra del presidente Carlos Andrés Pérez. Fue detenido e internado en una cárcel. El gobierno de Pérez estaba hundido en el descrédito de la corrupción, al grado de que en 1993 el Parlamento destituyó al mandatario.

Subió al poder Rafael Caldera quien apresuró la libertad de Chávez. Una vez en libertad, se dio de baja en el Ejército y se dedicó de lleno a construir su candidatura usando el discurso, afirmando que la clase política tradicional había caído en la red de la corrupción y traicionado a los venezolanos. No era lógico que con tantas divisas captadas por la venta del crudo hubiera tanta pobreza y marginación en el país. No puede negarse que sus políticas populistas, algunas de las cuales sí funcionaron, le dieron amplio respaldo de los sectores mayoritarios, a lo que se sumaron oscuras maniobras para quedarse en la Presidencia

Durante su tercera gestión avanzó en la propuesta de profundizar en el denominado “socialismo del siglo XXI”, para lo cual, entre otras decisiones, amplió el proceso de nacionalización de numerosas empresas de servicios. La reelección presidencial fue uno de los temas más candentes entre los expuestos a debate político durante el ejercicio 2007. En noviembre de ese año el parlamento venezolano aprobó un controvertido proyecto de reforma constitucional que contemplaba, entre otros aspectos, la eliminación de la autonomía del banco central, la reducción de la jornada laboral a seis horas y la creación de la presidencia vitalicia de la República.

La influencia en México

Chávez o el Chavismo tocó México cuando el presidente venezolano amenazo públicamente con expropiar empresas mexicanas asentadas en Venezuela.

Tres plantas de cemento y 33 de concreto de la empresa mexicana Cemex estaban en la mira de Chávez, quien advirtió que las nacionalizaría si se negaban a aumentar la colocación de sus productos en el mercado local.

“Si las cementeras no quieren incrementar la producción para el consumo del país, las ocupamos, les inyectamos recursos, las ponemos a funcionar mejor, bajamos los costos y producimos el cemento para nosotros… Ya basta de que se lleven los recursos que son nuestros para enriquecer a una minoría”, enfatizó Chávez.

Por otra parte en el 2006, se especuló que brigadas chavistas habían llegado a México para participar a favor de la campaña del candidato, entonces del PRD, a la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador, a quienes se les atribuían estrategias para cerrar tiendas de autoservicio y agitar a la población.

Una activa figura del grupo de López Obrador, Dolores Padierna, acompañada por los diputados Aleida Alavez, Socorro Ceceñas, y el petista José Arturo López, declaró en Caracas que “el PRD quiere el chavismo para México” asegurando que el líder idóneo para ese proyecto era AMLO. Padierna comentó a la TV oficial chavista que “vamos hacia un estado superior de este proyecto, que queremos también para México”.

Maduro y el pajarito

En la última reelección de Chávez, aparece el nombre de Nicolás Maduro, quien era secretario de Relaciones Exteriores y pasó a ser vicepresidente, con lo que se puso en el carril sucesorio, pues comenzaron a surgir rumores, no desmentidos, de que Chávez tenía una enfermedad terminal. El mandatario pasó largas temporadas en Cuba recibiendo tratamiento, mientras que Maduro se encargaba del gobierno. A pesar de los cuidados de los médicos cubanos, la salud de Chávez se deterioró y murió en marzo del 2011, a partir de ese día arrancó una estrategia de culto a su memoria. Maduro se quedó con el poder. Se trata de un caraqueño que en su juventud fue conductor del Metro en la capital venezolana. Ahí se interesó en la política y comenzó en la vida sindical, de donde saltó al movimiento creado por Chávez a quien acompañó a lo largo de su carrera, aunque sin tener nunca su carisma.

Ya en el poder comenzó a dar muestras de irresponsabilidad, mientras que el precio del petróleo caía de manera vertiginosa. En cierta ocasión Maduro, ya presidente de los venezolanos, aseguró que Chávez se le apareció en forma de “pajarito chiquitico” y lo bendijo y le deseó suerte en las contiendas electorales. De hecho imitó los sonidos que hizo el pajarito. No le sirvió por mucho tiempo, pues en las más recientes elecciones, la oposición ganó y dio un vuelco a la situación política venezolana.

Tintori en México

Mientras circulaban los recursos, los abusos autoritarios del gobierno venezolano, sus atentados a los derechos humanos, primero con Chávez y después con Maduro, eran silenciados, hoy se muestran de manera descarnada dentro y fuera de ese país y la democracia, que es tóxica, ya le comienza a pasar factura, que no parece que pueda pagar. El tema viene a cuento porque hace días estuvo en México la señora Lilian Tintori, esposa del líder opositor Leopoldo López, detenido en una cárcel venezolana. La señora logró reunirse con funcionarios públicos, como Claudia Ruiz Massieu, secretaria de Relaciones Exteriores, y con los más importantes líderes políticos, como Manlio Fabio Beltrones, dirigente del PRI, y Agustín Basave, líder nacional del PRD, en lo que supuso un giro de 180 grados en la política exterior de México sobre Venezuela.

El gobierno mexicano ha dejado de ser un observador lejano para comenzar a escuchar la voz de las partes en conflicto, no sólo la del gobierno. Esto tiene el fundamento de que en las pasadas elecciones la oposición, que se presentó como la Mesa de la Unidad Democrática, ganó la mayoría en el Congreso de ese país, con lo que en los hechos ya también es parte del gobierno.

De hecho, se ha estado debatiendo si la oposición puede emprender acciones legales para sacar a Maduro de la Presidencia y su gobierno bolivariano, y darle un nuevo rumbo a la economía de ese país que ha colapsado generando desabasto e inflación que tiene a la gente irritada, desconcertada, molesta, lista para emprender cualquier tipo de movilizaciones, incluso violentas, a favor o en contra del gobierno. En esta circunstancia, el Ejército Venezolano asume un papel determinante. Hay señales de que se mantendrá leal a las instituciones democráticas, por lo que podría ser un agente del cambio definitivo.

Venezuela atraviesa por una situación de inestabilidad política y una emergencia económica que ya fue declarada de manera oficial y que por cierto ha sido usada como pretexto por Maduro para tener facultades extraordinarias y rehacer a su gobierno después de su dolorosa derrota electoral… ¿Revivirá el Chavismo o la Democracia?

Fuente: Carta de México

http://www.cartademexico.com/web/cn.php?id=17295

 

 

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