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La Asamblea se planta ante Maduro y dice «no» a su emergencia económica

La mayoría opositora no entrega el cheque en blanco a Maduro . Ha llegado a la conclusión de que el Ejecutivo no requiere de las medidas especiales de un estado de excepción para actuar contra la crisis.

No rotundo. La Asamblea Nacional se ha negado hoy a dar su visto bueno al Decreto de Emergencia Económica, publicado en Gaceta Nacional hace ocho días y con el que Nicolás Maduro pretende «timonear» en persona, y por encima del propio Parlamento, la feroz crisis económica que sufre Venezuela.

«Lamento mucho este giro muy negativo, que la Asamblea le dé la espalda al país en esta emergencia», ha respondido el propio presidente tras conocer la noticia. El encontronazo entre poderes es histórico, nunca visto antes en Venezuela. El legislativo no cree en el plan estrella del Ejecutivo, que cuenta con el respaldo constitucional de su Tribunal Supremo. La negativa opositora se produce a sabiendas de que el gobierno guarda alguna carta sorpresa en su baraja política y asumiendo el impacto de la embestida propagandística del enorme aparato del oficialismo.

«¿Por qué negamos el decreto? Porque es más de lo mismo, la misma receta. Las mismas políticas dan el mismo resultado. Vemos un gobierno desconcertado que no sabe salir de la crisis», resume José Guerra, presidente de la comisión parlamentaria que lo ha estudiado y uno de los cerebros económicos de la oposición.

Inflación y desabastecimiento de productos básicos

El resultado del que tanto se habla estos días lo sufren a diario los venezolanos: la mayor inflación del planeta, el desabastecimiento de alimentos, productos básicos y medicinas que se mueve entre el 50% y el 90% y la caída del Producto Interior Bruto entre 7 y 10 puntos.

Una pesadilla económica pese a que el país caribeño vivió durante una década la mayor bonanza petrolera de su historia. De esta forma, la mayoría opositora no entrega el cheque en blanco que quería Maduro, pese al «chantaje» gubernamental, como puntualizó el gobernador Henrique Capriles. La comisión ha llegado a la conclusión de que el Ejecutivo no requiere de las medidas especiales de un estado de excepción para actuar contra la crisis.

Casi todo falla en el decreto, empezando por su origen: no surge de un diálogo nacional, sino que se trata de un intento de imposición desde Miraflores. Y siguiendo por su diagnóstico sobre las causas de la crisis, «insatisfactorio», ya que evita sus propias responsabilidades monetarias y fiscales y recurre a la narrativa revolucionaria de la «guerra económica». Retórica que se basa en que una extraña coalición (burgueses, empresarios, opositores, comerciantes, Imperio, contrabandistas y la triple alianza Miami-Bogotá-Madrid), en la que, según las encuestas, no cree el 80% del país.

El informe final achaca al gobierno el uso de dinero inorgánico para agudizar la inflación, cuyas cifras son aterradoras: 141% según el Banco Central de Venezuela (BCV); más del 250% según fuentes extraoficiales y que superará la barrera del 500% este año según el Fondo Monetario Internacional.

Cómo se convirtió Venezuela en la peor economía

La comisión recorre uno a uno los errores gubernamentales que han convertido a Venezuela en una de las peores economías del planeta, empezando por su inexistente preparación ante la anunciada caída de los precios del petróleo. «Sin un fondo de estabilización macroeconómica las consecuencias son más duras», pormenoriza. Los primeros efectos de la megacrisis comenzaron a sentirse a mediados de 2013, tras el despilfarro público (60.000 millones de dólares) realizado para conseguir la reelección de Hugo Chávez un año antes. Las colas aparecieron a final de ese año, cuando los precios del petróleo comenzaron a bajar a mediados de 2014.

El texto también rechaza el régimen cambiario imperante en Venezuela, pues considera que sólo genera estímulos para la corrupción. «Al no reconocer estos problemas ni proponer soluciones, se agravaría la actual crisis. El decreto no define la emergencia económica de modo que se puedan evaluar las políticas a implementar», se insiste en el informe, que tuvo que ser leído en voz alta porque no pudo distribuirse entre los parlamentarios ya que en la AN no había Internet.

«El gobierno intenta aliviar su crisis aumentando las penurias de la población», acusa la comisión, que advierte que tampoco se pueden limitar las transacciones en efectivo, como sugiere el decreto. Esta especie de corralito a la argentina que insinuaba la propuesta de Maduro ha sido uno de los puntos más criticados por los expertos.

Medidas que propone la oposición

La comisión no se ha limitado a «no aprobar» el decreto, sino que también ha propuesto una primera batería de medidas económicas: fortalecer el sistema de misiones; financiar la recuperación agrícola e industrial; priorizar la entrega de divisas para alimentos, medicinas y productos esenciales; y garantizar a los sectores de alimentos, medicinas y otros esenciales las condiciones que permitan la producción, asegurando que los precios de los bienes permitan cubrir los costos de producción.

Pese a su contundencia, la bancada opositora reitera que quiere colaborar con el Gobierno y por eso hacen propuestas en su informe: «Creemos que hay soluciones y espacios de negociación, que hay espacios generosos para participar».

Unos acuerdos que parecen imposibles ante el empeño revolucionario de mantener su hoja de ruta clásica. «Este debate está en las colas, porque yo sé lo que habla la gente en las colas», ha declarado de forma enigmática Maduro en su respuesta a lo decidido en el Parlamento. El presidente reconoció que la marcha atrás de sus ministros (quienes se negaron a rendir cuentas el jueves a la Asamblea pese a que fueron convocados oficialmente) fue decisión suya cuando descubrió «que era un show».

El espectáculo no era tal, simplemente una sesión abierta y con presencia de los medios de comunicación. Los dirigentes chavistas se escudaron en que lo hablado podía hacerle daño al país y generar malestar. El chavismo mantiene una férrea censura sobre las cuentas públicas, que sólo se conocen cuando así lo decide Maduro.

«Ustedes llevan 17 años gobernando y nosotros llevamos 17 días en la Asamblea y resulta que la crisis es culpa nuestra», se defendió el diputado Elías Mata.

«La crisis la creó el modelo socialista impulsado por el gobierno. La caída de los precios del petróleo la hizo visible y sufrible», subrayó Jorge Roig, expresidente de la patronal de los empresarios.

Los nubarrones económicos amenazan al nuevo gabinete de Maduro, que pese a llevar sólo dos semanas de gestión, ya ha sufrido su primer cese. Se trata de Emma Ortega, titular del polémico Ministerio de Agricultura Urbana, con recetas muy parecidas a las que vivieron los cubanos durante el Periodo Especial. La recién nombrada, la socióloga Lorena Freitez, pertenece al grupo que lidera el vicepresidente Luis Salas y que cuenta como principal asesor con Alfredo Serrano, economista gaditano cercano a Podemos.

«Con decreto o sin decreto, el país y su economía van cuesta abajo», sentenció el politólogo Luis Vicente León.

Fuente: El Mundo

http://www.elmundo.es/internacional/2016/01/22/56a2578c22601d51468b45d8.html

 

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