domingo , febrero 23 2020
Home / Opinión / Sin adiós definitivo

Sin adiós definitivo

25a1481b644e6e0a97432d6ea0c63115

Dos emigrantes venezolanos, uno vivía en Caracas, otra en Táchira. Uno diez años fuera, ella con sólo dos meses; ambos extrañando con el alma su país, de donde partieron buscando trabajo, oportunidades paz y seguridad. Dos relatos que se repiten por miles y que dibujan ese nuevo fenómeno social para el venezolano, ser inmigrante

“En Roma extrañando mi país”

Pedro Paolucci tiene el perfil que registra la mayoría de emigrantes venezolanos, es profesional, psicólogo Industrial y especialista en Gestión de Cambio y Desarrollo Organizacional, además de locutor. De padres italianos, pero su patria es Venezuela, donde nació y se crió.

Cuenta que la falta de oportunidades laborales en el país, la progresiva fuga de empresas transnacionales, el deterioro de la economía nacional, la inseguridad y el clima político inestable influyeron en su decisión de emigrar: “Decidí Roma porque recibí una oferta laboral, en Venezuela estaban cerrando las trasnacionales y mis raíces paternas me llevaron a Italia desde el 2004”.

Paolucci sigue las noticias del país a diario, es un twittero muy activo sobre el acontecer venezolano: “Me mantengo en constante nexo, me duele mi país, quiero ver su progreso y desarrollo”.

¿Qué fue o es lo más difícil de adaptarse a su nuevo país?

-“A pesar de que mis padres provinieron de este país, realmente uno sigue extrañando sus raíces, su cultura, sus valores y otras cosas más. Hace falta buena capacidad de adaptación para no desilusionarse en las primeras de cambio… Sigo extrañando mucho la comida, la gente, los amigos, las salidas sociales, las playas, las gaitas y sobre todo las mujeres venezolanas”.

Paolucci viajaba con frecuencia -todos los años- a Venezuela, este año ve difícil hacerlo por lo que denomina el aislamiento aéreo del país: “Se me ha complicado mucho viajar”.

Su sueño de regresar a vivir a Venezuela está intacto, dice que dependerá de las condiciones del país: “Cuando vuelva la estabilidad política y económica, regresaré. Cuando el Gobierno sea democrático y fomente el desarrollo económico, estaré de vuelta”.

Mónica Moreno es un inmigrante nueva en Estados Unidos, el destino más común de los venezolanos. Tiene tres meses en el norte, a donde se fue con sus tres hijos y esposo buscando mejores oportunidades de desarrollo, estabilidad y seguridad para sus hijos.

“Dejé toda mi vida en Venezuela”

“Mi decisión de salir de Venezuela se basa en tener una mejor calidad de vida. Soy madre y quiero para mis hijos un futuro lleno de oportunidades. Lamentablemente mi país no nos ofrece oportunidades en estos momentos. También mi decisión radicó en cambiar nuestro ambiente de vida caótica, buscando paz en toda la extensión de la palabra.

¿Cómo ha sido su proceso de adaptación y qué es lo más difícil de emigrar?

-“Lo más difícil es tener valentía para dar el paso y enfrentarse a un mundo desconocido. Nuestro proceso no ha sido traumático, nos enfocamos en adaptarnos a las normas de convivencia en la sociedad. Se nos dificulta el idioma, aunque nos desenvolvemos en un ambiente 60% hispanos. Pero no lo vemos como una limitante, porque el idioma pasaría a ser parte de un aprendizaje necesario. Para los niños es muy fácil la adaptación, ellos están felices, extrañan muchas cosas de su país, pero también tienen en su memoria las experiencias desagradables vividas por todos los problemas políticos-sociales que enfrentamos día a día en mi país”.

Mónica Moreno tiene estudios universitarios en Venezuela y era comerciante exitosa de su país, en Miami, donde vive, analiza opciones para invertir en negocios, pero se fue previendo seis meses de adaptación antes de comenzar una empresa.

“Dejé toda mi vida en Venezuela, mi familia, mis amigos, mi trabajo, son muchas cosas que retumban en mi corazón cuando pienso en lo que dejé atrás. Extraño todo a pesar de la situación en que está sumergido mi país. La gastronomía la extraño bastante”.

Moreno dice estar inmensamente orgullosa de ser venezolana y su familia también, dice que estará siempre en conexión con su país. “Sigo atenta todos los acontecimientos y deseo con el corazón que nuevamente se pueda vivir en paz en Venezuela”.

La aspiración de Moreno no pasa por volver a vivir en Venezuela, proyectan regresar de vacaciones cada vez que puedan, pero a solo dos días de responder la entrevista, un suceso marcó su vida y la sumió en uno de los dolores más amargos del inmigrante, su padre falleció en Táchira, donde vivía, y ella no pudo ir a despedirlo a pesar de intentarlo con toda su fuerza, no cumplió su objetivo.

– See more at: http://diariodelosandes.com/index.php?r=site/noticiaprincipal&id=553#sthash.iVzHw0nS.dpuf

Te podría interesar

“Mami, ¿verdad que los venezolanos no somos delincuentes?”

La Enpove reveló que 20,4 % de los niños venezolanos entre 5 y 17 años …