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Carlos Tález, diplomacia a golpe de tambor y cumaco trancao

carlos Talez


Yo nací y crecí rodeado de agua en Palmarito, un pueblo merideño al sur del Lago de Maracaibo», evoca desde Madrid este percusionista, cantante, musicólogo y docente venezolano, hijo de inmigrantes trinitarios.

«Recuerdo mucho el sonido de las riberas del lago y del río Palmarito. Fueron y siguen siendo fuente de inspiración, porque siempre recurro al imaginario del pueblo en el que nací y que en definitiva forma parte del imaginario del pueblo venezolano. Por eso en mis canciones escribo frases que recogen imágenes fáciles de percibir por mi público, por ejemplo: ‘Montaña, montaña, dame pronto el agua clara…'».

Junto con Néstor Gutiérrez «Er Chivo» fundó en España el grupo Tazajo Tamboo, Fusión y Tradición, con el que también han explorado el jazz y ritmos de África. Ya ambos habían creado en Venezuela el grupo Huracán de Fuego, siempre «con la misma bandera: que el mundo admire el tambor afrovenezolano. Los cultores trabajamos en pro de preservar lo tradicional de cada golpe de tambor, llámese gaita de tambora, chimbanqueles, sangueo o cumaco trancao». Dictando talleres ha logrado que se formen otros grupos de danza y ejecución en Europa, lejos de los estereotipos de sudor, palmeras, pies descalzos y caderas.

«Hacer música es lo más satisfactorio que he podido elegir como profesión y más tomando en cuenta que el género para el que Dios me dio el talento es el tambor afrovenezolano».

Con ese instrumento dice estar en capacidad de enseñarle qué es la música hasta a un sordo, con sólo hacerlo «sentir vibrar el cuero a cada golpe».

«Desde niño la música invadió mi cotidianidad; recuerdo las mañanas en las que mi madre me cantaba cánticos o tonadas de gaita de tambora, o cuando mi padre me llevaba a los chimbanqueles de San Benito y a todas las parrandas en las que él cantaba. Desde entonces, la música afrovenezolana me ha llevado por parajes insospechados para un natural de Palmarito. Vivo en Europa desde hace 11 años y lo único que me trae la música, a pesar de estar tan lejos de mi tierra, son satisfacciones. Algunos me han catalogado como: ‘El embajador del tambor afrovenezolano’. ¡Vaya, qué compromiso con mi país!»

Fuente: El Universal

acorrea@eluniversal.com

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