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Fuga de cerebros (A la Venezolana)

Fuga de cerebros2

Se calcula que más de un millón 200 mil venezolanos altamente calificados se encuentran trabajando en el exterior.

Conocer cuáles inventos venezolanos son patentados en otros países o que un criollo fue designado en un alto cargo en una nación desarrollada, ya no sorprende, pues se calcula que más de un millón 200 mil venezolanos altamente calificados se encuentran trabajando en el exterior.

La cifra estimada es modesta, según revela Iván De La Vega, sociólogo de la Universidad Simón Bolívar (USB), y quien realiza permanentemente estudios sobre la «diáspora intelectual», o lo que se conoció en su momento como «fuga de talentos».

El investigador cuenta que en nuestro proceso sociohistórico, Venezuela pasó de país receptor a expulsor y asegura que el punto de inflexión comenzó con el «viernes negro«.

Señala que desde el año 2000, los venezolanos altamente calificados emigran en forma importante»; y destaca que el país se está descapitalizando intelectualmente. «Eso se refleja en los centros de investigación y en las universidades, los cuales se están quedando sin investigadores».

No obstante, el viceministro de Formación para la Ciencia y el Trabajo, José Luis Berroterán, declaró hace algunos meses a medios oficiales que en Venezuela hay más de 10.250 investigadores y cerca de 6 mil «cultores de la ciencia», que no necesariamente tienen formación universitaria formal, pero cuyas ideas son muy valiosas. Además, este año la Misión Saber y Trabajo formará en diversas áreas a 60 mil venezolanos, y el Inces, paralelamente, a otros 330 mil, «lo cual derrumba el mito de la fuga de talentos en el país».

Los exportados. La organización Gente del Petróleo lleva estadísticas que arrojan que los más de 18 mil trabajadores que fueron despedidos de Pdvsa, durante el paro petrolero de 2002, están laborando en más de 32 países «conectados con los centros de conocimiento más importantes del mundo», según De La Vega.

Por ejemplo, en Estados Unidos, uno de cada 5 venezolanos que obtuvieron su residencia en 2010 son profesionales altamente capacitados, según publicó el periodista Carlos Subero en su libro «La alegría triste de emigrar» (2012).

Además de Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Francia, Australia, Nueva Zelanda y España, las naciones que más se han beneficiado del talento cualificado de Venezuela son Colombia, Panamá, Chile, Argentina y México.

«La descapitalización intelectual continúa y se mantiene a un ritmo acelerado», precisa De La Vega, quien critica que no haya políticas públicas para frenar el éxodo, como sí las tienen otras naciones de la región. «La pérdida en inversión y tiempo es brutal, por eso países como EEUU contratan a un PhD y se ahorran 30 años de inversión y de estudios. Ellos apuestan al brain gain (ganancia de cerebros), mientras nosotros nos vamos por el efecto contrario del brain drain (fuga de cerebros)».

El mapeo. Montarse en esta investigación no ha sido fácil para De La Vega, pues explica que en el país, no sabe por qué razón, no se hace seguimiento al movimiento migratorio.
Entre sus herramientas maneja estadísticas electorales, censos de otros países, y se apoya en información que le aportan en consulados, embajadas, portales especializados y estudios de investigación. «Rastreo en otras naciones los datos que aquí ya no se llevan».

Pero, advierte que quienes ingresan ilegalmente a otros países, los que apelan a una segunda nacionalidad y los migrantes golondrinas (que van de un país a otro) aumentan considerablemente la cifra de emigración.

Al respecto, el presidente del Instituto Nacional de Estadística, Elías Eljuri, confirmó que «Venezuela no maneja cifras sobre el tema», e invitó a consultar el censo de España para datos sobre los médicos venezolanos que trabajan allá.

Se trató contactar a Fundayacucho y al Ministerio para la Ciencia, Tecnología e Innovación para conocer más cifras oficiales. Pero no se obtuvo respuesta.

 
Vivir bien en Zaragoza
 
Jesús Manzanares ejercía como ginecólogo en Caracas, pero trabajaba más de 12 horas, y de ellas, pasaba entre 4 y 5 en tráfico. Desde hace dos años desempeña su labor en un hospital público en Zaragoza, España. «Gano más que en Venezuela, puedo vivir bien con mi sueldo, trabajo menos horas y mejoré mucho mi calidad de vida. Los servicios públicos funcionan y puedo irme a pie, sin peligro», asegura, mientras recuerda que tiene seguridad, tiempo libre para estudiar francés e ir al gimnasio. Aunque reconoce que «la solución no es irse», destaca que, donde está, tiene un «trabajo de calidad en un hospital público que funciona muy bien y está bien dotado. Además el sistema de salud te obliga a actualizarte y el Estado lo costea».

Estabilidad en Chile
Después de graduarse, Eliel Parra se dedicó por 6 años a diseñar y desarrollar aplicaciones en software. Sus conocimientos y excelente desempeño trascendieron nuestras fronteras y le ofrecieron irse a Chile. La propuesta incluyó «mejora salarial, mayor exposición global y un plan de carrera claro, definido y atractivo». Sus ingresos se multiplicaron por diez y precisa que vive en una ciudad segura, en un país tranquilo y estable desde el punto de vista económico y social, donde «se facilita el acceso a viviendas de calidad, a bienes y servicios; y es sencillo comprar y arrendar. No hay escasez como en Venezuela, y fácilmente encuentras desde vehículos hasta alimentos. De todo para tener calidad de vida».
Valorado en Colombia
El periodista César Hernández Galindo trabaja desde hace dos años en Bogotá, Colombia, donde le ofrecieron un jugoso contrato en una empresa que le significó un incremento de más de 400% en su salario con respecto a lo que ganaba en nuestro país. De jefe de prensa escaló hasta la gerencia andina con dominio en Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Según cuenta, le abrieron las puertas del vecino país: «Mi vida cambió del cielo a la tierra. En meses compré todo lo necesario para amoblar mi casa y el año que viene, compro mi propia vivienda. Puedo sacar el celular en la calle, caminar de noche sin temor y tengo tiempo para hacer deportes. La calidad de vida aquí es muy superior a la que tenía y puedo, incluso, ayudar a mi familia».
 
Investiga en España
 
Patricia Echeverría es médica con dos postgrados: infectología y medicina interna. En Caracas trabajaba en cuatro lugares y hacía entre 4 y 5 guardias a la semana. Dedicaba 100% de su tiempo a su profesión, pero el sueldo no le daba para independizarse. Soñaba con hacer cosas grandes y gracias a sus trabajos con el VIH fue solicitada en España, donde ahora trabaja en la Unidad de VIH/sida del Hospital Germans Trias i Pujol en Barcelona, famoso internacionalmente por sus laboratorios especializados de virología y tener entre su nómina a profesionales del más alto nivel, quienes están tras la vacuna para el VIH. Ahora gana seis veces más y crece en el área de la investigación. Pronto tendrá un Máster y un Doctorado en VIH/sida.
bgonzalez@cadena-capriles.com
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