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Los inmigrantes que crearon ‘Westonzuela’

Los inmigrantes que crearon ‘Westonzuela’

Revista Venezolana

 

Bienvenidos a Westonzuela, donde las arepas son frescas y abundantes, donde los colores amarillo, azul y rojo de las banderas ondean en el viento, y donde periódicos en español como El  se encuentran en la gasolinera de la esquina.

En este suburbio que colinda con los Everglades, las maneras de tomar el café abundan tanto como los jardines y las palmeras: se sirve negrito, marroncito, cortadito, guayoyo…

Pero tal vez lo más importante para los miles que llegaron aquí huyendo del desorden político y la criminalidad de Venezuela, es que los vecindarios de Weston son callados y seguros.

“Aquí sientes que estás en un mundo irreal. ¿Es posible vivir así? Sí, es posible”, dijo María Antonietta Díaz, quien emigró a Weston luego de que su padre fuera secuestrado de su vivienda en Maracaibo, en 1997. “Si tienes una familia con niños pequeños, [Weston] es un lugar espectacular para que crezcan allí”.

Weston, uno de los municipios más nuevos de Broward, se ha convertido en un oasis lleno de oportunidades para exiliados cuyos sueños económicos fueron tronchados y hasta sus vidas amenazadas durante los pasados 14 años del gobierno del presidente Hugo Chávez.

Incluso antes de que Chávez fuera electo en 1999, muchos venezolanos del sur de Florida, como Díaz, ya habían emigrado a Weston por una razón clave.

“Fue la delincuencia”, dijo la empresaria, quien antes de llegar a Estados Unidos manejaba una compañía de televisión por cable en Maracaibo junto a su esposo y dos hijos. “Aunque estábamos bien económicamente y teníamos trabajos, no veíamos un futuro adecuado para nuestros hijos”.

Gracias en parte a las riquezas y el capital intelectual de inmigrantes venezolanos de la clase media-alta, Weston se ha convertido en un lugar donde los niños pueden jugar fútbol y conseguir una buena educación, donde empresarios pueden crear negocios y socializar cómodamente con sus compatriotas, y donde todos pueden conseguir fácilmente arepas, tequeños y otras comidas de su país.

“La calidad de la educación aquí va acompañada de un sentimiento de seguridad personal”, dijo Ramón Peraza.

Este ingeniero eléctrico trajo a su familia a Weston y compró el negocio Café Canela hace seis años, luego de que el gobierno venezolano le retirara contratos como ingeniero eléctrico a través de la compañía eléctrica nacional, en la cual él había trabajado varios años antes de abrir su propia firma.

Luego de desmantelar y vender todo su equipo, trajo a su esposa e hijos a Weston, donde alguna vez habían venido de vacaciones.

“Weston tiene uno de los índices delictivos más bajos a nivel nacional”, dijo Peraza. “Eso atrae a personas que vienen huyendo de la inseguridad y el desorden”.

Rompiendo estereotipos

Weston se ha ganado el apodo de Westonzuela no porque tenga el mayor número de venezolanos en Florida —ese honor lo tiene Doral, en el condado Miami-Dade— ni porque los venezolanos sean el grupo hispano más grande —son la segunda población hispana más grande, después de los colombianos, según el censo de 2010.

Simplemente alude al continuo crecimiento de la población durante las últimas décadas.

Según cifras del censo de 2000, en Weston vivían 2,020 venezolanos y en 2010 ese número se había triplicado a 6,360. Estas cifras contribuyeron al crecimiento de la población hispana de Weston, que ahora compone casi la mitad de la ciudad.

Aunque las estadísticas del impacto económico de los venezolanos no estuvieron disponibles, su contribución financiera a Weston es innegable, según el alcalde local, Daniel J. Stermer.

“La respuesta es sí: algunas de las propiedades comerciales y negocios que han comprado son de consecuencia en la ciudad”, dijo Stermer. “Hace unos años una familia venezolana compró un centro comercial entero”.

Y según continúa el alcalde, “los venezolanos también han tenido un impacto cultural, en escuelas, actividades culturales, deportes e instituciones religiosas”.

María Vegas, de 35 años, por ejemplo, forma parte de este crecimiento. Emigró de en 1997 para estudiar en el recinto de University of Florida en Gainesville, y dice que nunca esperaba quedarse en Florida luego de su graduación.

Informacion Obtenida de sun sentinel

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