Dos generaciones de grandes maestros de la música estuvieron frente a frente en La Scala de Milán. Por un lado el joven venezolano Gustavo Dudamel, y por el otro el experimentado argentino Daniel Barenboim.
“Él me trata como un hijo y bueno, es como un padre, evidentemente. Barenboim es un gran pensador, cada conversación con él, fuera de un ensayo, es un aprendizaje enorme. Estos días han sido maravillosos, de caminar por Milán, y conversar con él sobre su experiencia, una maravilla, cuando dirigía a Michelangeli, cuando conoció a Stravinsky, cuando conoció a Furtwängler… Estamos hablando de una persona que forma parte fundamental de la música del siglo veinte y del siglo veintiuno”, dijo Dudamel sobre la experiencia con el argentino.